REGALOS DE DUDOSO GUSTO

Publicado el 3 de marzo de 2010 en el Diario Montañés

Con las prisas, una vez le regalé a una pariente una cartera nueva de bolsillo y ni siquiera me paré a comprobar que era de caballero. Nada dijo la ‘agasajada’, y seguimos la fiesta de intercambio de regalos como si nada, hasta la próxima ocasión en que se reuniera la familia de nuevo para otro momento de canje de paquetes envueltos en papel de colores. Llegada esa ocasión, recibí como presente la misma cartera con una bella foto de mi familiar dentro (que guardo con mucho cariño), endosando así una lección de lujo que no he olvidado y utilizo de base para no regalar chorradas ni cosas de poca utilidad. Dicen que saber hacer un regalo y acertar es un don que no todos tenemos. ¡Bobadas en todo caso!, que quedan desmontadas por la recomendación de poner interés en el regalo más idóneo para cada ocasión. Debemos fijarnos sobre todo en la persona a la que vamos a regalar algo; cómo es, cómo piensa, sus gustos, y lo que no sepamos de ella, se lo preguntaremos a sus allegados, y punto.

Si oyes un día a tu suegra que le gusta una pulsera de esas que dan equilibrio, nada mejor que quedarte con la copla y, a la primera oportunidad, le das el regalito. Ahora, irle a tu suegra con una cazuela, ¡ya te vale! Algunas personas guardan en un armario regalos que no les han gustado y, con ocasión de una boda, se lo quitan de encima. Quien lo recibe, se lo va a tomar de igual manera, mala evidentemente, a lo que te sucedió primeramente a ti. Muy pocos, por no decir nadie, lo echará en cara abiertamente. Pero no la perdonas. A mi me pasó y fue un palo en la línea de flotación. Aunque aprendí la lección. Desde entonces, observo cada caso, lo que más necesite, sea útil, con buen precio y, a ser posible, original. Ahí va una recomendación: un buen regalo no tiene porque ser necesariamente caro, pero sí especial; la clave es regalar algo útil y bonito, sabiendo los gustos de nuestro familiar o amigo; buscarlo con tiempo suficiente es fundamental; se tiene que notar que nos hemos esforzado en buscar y encontrarlo. Parece fácil…

 

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