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La DGT avanza peaje carreteras, rectifica, pero el que avisa…

La DGT avanza peaje carreteras, rectifica, pero el que avisa…

Saltamos de un mes a otro y, de manera invariable, los precios de todo resultan insoportables. Como remate, nos están preparando sibilinamente un 2024 en el que pagaremos por rodar con nuestros coches por las carreteras nacionales y autonómicas. Lo impone Bruselas, dicen, a cambio de darnos fondos europeos. Pues de haberlo sabido, y en consulta popular, a lo mejor hubiéramos dicho no a ese dinero prestado por Bruselas. Añado más. Esto de pagar por desplazarnos en coche, me hace pensar si pasará  igual con hospitales, escuelas o residencias de mayores. Y no es ponerse la venda antes de que se produzca la herida.

Siempre que se habla del estado del bienestar, lo primero que pensamos es en sanidad y educación, pero tener autovías por las que circular con nuestros coches de forma segura y, sobre todo, gratuita, es otro gran logro de ese confort general. Lo de moverse libremente por la red de carreteras españolas lleva camino de convertirse en uno de los primeros grandes recortes del año 2024, aunque las explicaciones que se dan ahora son muy vagas, y no olvidemos la cercanía de unas elecciones generales en las que mayormente se prometen muchas cosas, pero no se propician malas noticias para el bolsillo, por las consecuencias negativas que la implantación de nuevos impuestos pudieran tener en el voto.

Pere Navarro Olivella es el director general de tráfico, la DGT. Ha sido siempre un hombre claro. Tanto es así que hace unos días anunció lo siguiente en una televisión: “El año que viene, por imposición de Bruselas, tendremos que poner peajes. Este sí que es un gran tema para un acuerdo entre los dos grandes partidos, para evitar que entre en el debate electoral, que al final todos salimos perdiendo». Casi de inmediato, el Gobierno tomó las riendas del asunto, y donde dije digo, digo Diego. Es decir, lo negó.

El tiempo dará la razón a Pere Navarro o al Gobierno que le nombró, aunque de paso nos hemos enterado de otro hecho trascendental. No hay un solo español que no haya oído hablar de los fondos europeos. Eso, sí,nadie nos había contado que recibir dinero de la UE, tras las graves consecuencias económicas y sociales provocadas por el Covid, llevaba acarreado que España debería a cambio tomar medidas drásticas como esta de imponer un peaje para circular por las carreteras que dependen del Estado, e incluso de las comunidades autónomas (no todas por igual, ya lo verán).

“No hay un solo español que no haya oído hablar de fondos europeos, pero llevaba acarreado imponer un peaje para circular por las carreteras”

De dar credibilidad a que España ya no puede mantener la conservación de sus carreteras, en las que en 2022 se invirtieron 1.371 millones, entonces no sé qué pensar en lo que en pocos años nos puedan anunciar sobre hospitales, colegios y atención debida a la tercera edad.

Supervisar adecuadamente los kilómetros de vías de todo tipo que hoy dependen del ministerio correspondiente se eleva a un número total de 26.459 kilómetros, que soportan el 52,5 del tráfico total y el 64,57 del pesado que conforman los camiones. Y no se pueden mantener, así de claro, aunque aquí el argumento que nos van a ir vendiendo progresivamente es que “quien contamina, paga”. Ósea, será más bien una medida climática, en vez de impositiva, y para que sigan llegando en adelante fondos europeos, los famosos Next Generation.

Dando un salto a otros servicios esenciales, los hospitales públicos ahora en España no llegan ni por asomo a los 400. Entre públicos y privados pueden llegar a 700. Respecto a colegios e institutos, los últimos datos que conocemos hablan de que contamos con casi 29.000 centros educativos. De estos, más de 19.000 son de carácter público y casi 10.000 los concertados y privados. Como sucede con las autovías y otro tipo de carreteras nacionales, ¿qué sucederá cuando algún día se proclame que ya no hay dinero para la sanidad o la educación? La misma duda me generan las residencias de mayores. Actualmente, las públicas no llegan a 1.500, del todo insuficientes, y las privadas, con un coste imposible de pagar para muchos ancianos interesados, superan en poco las 4.000 instalaciones.

Es curioso cómo en España van cambiando gobiernos autonómicos y también municipales, y se abordan asuntos de lenguas y colgar unas banderas u otras, pero no se oye nada de economía, es decir, de la situación real de finanzas de esas regiones y sus respectivas instituciones. Antes que carreteras, quizás habría primero que abordar todo lo que se puede ahorrar en España, producto de un despilfarro de gasto generalizado, y en muchas cuestiones que no son prioritarias para los ciudadanos. El director general de tráfico hablaba en sus declaraciones de que los dos grande partidos, PSOE y PP, son los que deben sentar las bases del futuro, cómo ha de ser comprendido, con una mayor aportación del dinero de los ciudadanos que, antes, deben ver que sus impuestos son bien gastados, algo que ahora sería difícil de asegurar.

Siempre repito mucho que en este país nuestro todo se aplaza hasta llegar a cronificarse. Del copago para rodar por nuestras carreteras se viene hablando desde hace diez años. No termina de tomarse una decisión porque cuando no hay elecciones a la vista, surgen otros graves problemas políticos, económicos y sociales, que aconsejan no adoptar esta medida que va a ser impopular del todo. Los españoles pensamos que, por todo, ya pagamos suficiente. En un momento, este, en que la comida, la gasolina, la luz, el gas, los seguros o el ocio están por las nubes, ¡a ver quién es el guapo que anuncia que se va a empezar a cobrar por desplazarse en coche de Santander a Burgos!

En España, sus gobernantes, ya deberían saber a estas alturas que Europa nunca ha dado o prestado dinero gratis. La letra pequeña de los fondos europeos lo vuelven a demostrar. Si la salida a una crisis como el Covid, va a ser que tendremos más impuestos, entonces no ha valido la pena tanto alarde de transferencias de dinero desde Bruselas. Resulta chocante, contradictorio e injusto, que cada día sea más patente esta nueva sociedad de pudientes hacia la que nos dirigimos, y el que venga detrás que espabile. ¡Para que luego digan que no estamos en total decadencia!

“Los partidos deben sentar las bases de una mayor aportación del dinero de los ciudadanos, que deben ver que sus impuestos son bien gastados”

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