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Ayuda (des) humanitaria

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Ahora que se acerca la Navidad y relanzaremos nuestros buenos propósitos de un mundo mejor, es el momento adecuado para catapultar una feroz critica en forma de pregunta histórica: “¿Con todos los recursos económicos, públicos y privados, aportados durante los últimos 50 años para erradicar el hambre en el mundo, por qué se ha avanzado tan poco? Más que yo, que como todos los días, los habitantes moribundos del Cuerno de África se merecen una respuesta.

Me pone de los nervios visionar el marketing de la ONU sobre sus objetivos para este milenio, en los que está el hambre, cuando en la última parte del siglo XX, y con todo el dinero que había, se desperdició un tiempo de oro para acabar con uno de los grandes males de la humanidad. En cambio, nos hemos acostumbrado a digerir como si nada la noticia sobre los millones de niños africanos que mueren anualmente por desnutrición total. En la mala geografía que se imparte en los colegios, abunda la enseñanza por localizar en el mapa las grandes capitales del mundo, como Nueva York, Londres, Madrid o París, pasando por alto que existe otra tierra llamada el Cuerno de África, donde sus habitantes mueren antes que las moscas que les tienen acribillados, a falta de otra cosa que chupar.

Por si algún maestro me lee, y tomo como apoyo lo que dice al respecto la  Wikipedia, adelanto la lección geográfica sobre el Cuerno de África. Es una región del África Oriental, ubicada en donde desagua el mar rojo con el océano Índico, en la parte meridional del golfo de Adén, frente a la península arábiga. Añado como actualidad siempre noticiable, aunque ni dios hable de ellos: Es una de las regiones más pobres del mundo, en donde el hambre es una amenaza constante, sobre todo en el sur de Etiopía. ¡Alucino con este último dato!: Se considera el posible lugar donde se originó la humanidad. Aunque lo diga la mismísima enciclopedia de Internet, me cuesta creer que provengamos de un lugar al que hemos abandonado a su total suerte y muerte. ¿Esto va a cambiar alguna vez?; ¿sus habitantes, los que queden en pie, van lograr vivir como se hace en la campiña inglesa o francesa? Con lo mal que lo hemos hecho hasta ahora, creo que no. Y hay que mirar hacia lo que no hacen los países desarrollados, las grandes organizaciones internacionales de labor tan cuestionable, pero también las denominadas Organizaciones No Gubernamentales como son las grandes ONGs.

 “Con todo el dinero que había en la última parte de siglo XX se desperdició un tiempo de oro para acabar con el hambre”

Solo mediante las críticas constructivas de mayor concienciación, son posibles los cambios necesarios para solucionar de verdad los problemas del Tercer Mundo. Los países ricos cada vez destinan menos recursos para los países pobres; la pobreza parece que se ha convertido en un término que abordar ocasionalmente, en vez de declararla la única guerra que suena bien; la forma de conceder estos fondos no es fiable ni mucho menos fructífera;  ​y tras la última gran crisis, la pobreza ha ido a más y en más países. Hablando de crisis, ¿qué es la crisis de los refugiados sino una forma de no querer reconocer ni asumir los grandes desequilibrios mundiales que van en aumento? Se crean y alientan conflictos bélicos en puntos sensibles del mapamundi, pero luego no se quieren asumir las consecuencias humanitarias de la pésima política internacional que se hace desde Washington, Bruselas, Moscú y Pekín.

La crisis económica puso de manifiesto lo que los Estados, incluso aunque se muestren unidos caso de Europa, están dispuestos a hacer cuando escasea el dinero y el crédito. Grecia fue el peor escenario posible, ya nadie habla de los griegos, pero el país heleno estará pagando su deuda hasta después de que hayamos colonizado Marte. Por cierto, hay ONGs que tienen más presupuesto que muchos pequeños países africanos o asiáticos. No se puede negar un largo historial de proyectos humanitarios consumados, pero quizás se atraviesa un momento donde cabe hacer reconsideraciones y replanteamientos para que la ayuda sea también todo lo eficaz posible. El marketing y la publicidad invaden hoy la actividad de muchas ONG, que antaño hacían su labor desde un mayor anonimato, sin necesidad de crear unas macro infraestructuras que parecen haberse contagiado de la misma burocracia que siempre se denunció.  Pero el caso es que el Cuerno de África sigue en su sitio, los Objetivos del Milenio de la ONU son solo una lista enumerada de problemas ya conocidos, y los países antes pudientes se han sumado al riesgo de pobreza de grupos enteros de su población como pueden ser mayores o niños. Fieles a la historia de la humanidad, los gastos en defensa siguen en crecimiento imparable, y los ricos aumentan incluso en años tan malos como los atravesados recientemente. Vivimos tan rápido y apegados a nuestros propios problemas y circunstancias, que ni pensamos en el hambre en el mundo porque nos hemos deshumanizado, sí, deshumanizado,  y lo que sigue es que nuestra ayuda es más des humanitaria que humanitaria.

  “Vivimos apegados a nuestros propias circunstancias y no pensamos en el hambre en el mundo porque nos hemos deshumanizado”

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En Cataluña, tras el 21-D, ¿qué?

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Pugidemont más Govern, antes y después, atienden a la perfección a la Ley del Embudo. Son quienes se sienten superiores y privilegiados los que aplican al tiempo lo del embudo ancho para mí y estrecho para los demás. Solo así se entiende hablar de una España antidemocrática o de presos políticos. Lo piensan ellos, porque están encantados de haberse conocido, mientras el  españolito currante reclama una ley igual para todos, sin politiqueos que valgan. Suena fuerte que todo un gobierno termine en la cárcel, pero para que los derechos igualitarios prevalezcan más allá del 21 de diciembre electoral, es el orden constitucional el que ha de mantenerse como la mejor garantía de igualdad que la mayoría demandamos y para crítica de los intolerantes, que de todo hay…  

Todo el mundo sabe lo que ha pasado en Cataluña, al tiempo que todo el mundo se pregunta qué pasará en Cataluña, tras las próximas elecciones del jueves 21 de diciembre. Los “indepes” siguen con su relato, nada ni nadie les va a sacar de él, y ahora quieren sumar que España no es democrática, Europa tampoco, y aquí hay presos políticos. Difícil lo tienen, por no decir imposible, que cale todo esto último, porque los gobiernos europeos y sus principales instituciones (Comisión, Consejo y Parlamento) no van a mover un ápice su criterio que, por supuesto, es el mismo que el del Senado español.

Siempre me ha venido preocupando que los partidos políticos hayan persistido en utilizar en elecciones los fantasmas nacionales del pasado como la Guerra Civil, Franco, la represión de una dictadura, y cuarenta años de retraso para un país como España que no merecía tanta pobreza social e ir para atrás. Lo comento porque, aunque en el caso catalán nos hemos topado directamente con fanáticos e intolerantes, no puede extrañar que el huidizo Pugidemont y la parte de su gobierno que está en la cárcel, hablen de una España sin derechos y de presos políticos, a sabiendas de que, lo más que van a encontrar de apoyo provenga de la Venezuela de Maduro. Privilegiados. Los Puigdemont, Más, Junqueras, Forcadell, los diputados de JuntsXSí, los “Jordis” y demás han hecho todo lo que han hecho porque en todo momento se consideraban privilegiados, cuyas actuaciones, como si fueran los nuevos mandamases de una república, estaban por encima del bien y del mal. No les importaba la economía catalana, que se recuperara o perdiera empleo, que se marcharan bancos y empresas de toda condición, que hubiera miedo a un corralito con los ahorros de los trabajadores, o que reiterados editoriales de La Vanguardia o El Periódico de Catalunya les solicitara amablemente volver al  cumplimiento de la ley. Y es que la ley tampoco les importaba. Se creían y se creen por encima de ella, porque son de estos que, en cambio, no hacen ascos a cobrar un sueldo público o la pensión mensual del Estado, aunque lo demás quede a su propia conveniencia de lo del embudo ancho y estrecho. Un ejemplo claro: Incumplo la ley, pero el resto de políticos y jueces son unos fascistas por meterme en la cárcel. Otro: Paso totalmente de los requerimientos continuados del Tribunal Constitucional y, como soy conseller o diputado, me considero un preso político. Su cinismo, incluido el de los alcahuetes, no puede ser mayor.

“Los que se creen por encima de la ley, no hacen ascos en cambio a cobrar un sueldo público o la pensión mensual”

La ley no ha hecho ningún favor a los españoles, porque no está para eso. La democracia y la justicia buscan siempre la igualdad y rechazar la discriminación, la provoque un Mosso, Guardia Civil, el Parlament de Cataluña o el Congreso de los Diputados. ¿Por qué si yo no pago a Hacienda, terminan embargándome mi poco patrimonio, pero en cambio Artur Mas tiene todo el tiempo del mundo para apoquinar lo que debe al Tribunal de Cuentas?. Lo sabemos: Cataluña y sus dirigentes han tenido siempre un trato diferente, y como agradecimiento tenemos la sedición, la rebelión y la malversación de caudales públicos. No quiero olvidarme de una educación, la catalana, donde España, si es que se da en clase, es como país invasor. O el Ebro, que nace en Fontibre, Cantabria, se estudia como un río catalán que nace en tierras extrañas. Podríamos decir, sin error a equivocarnos, que durante los últimos cuarenta años de democracia, todo el sistema autonómico han venido mirando para otro lado, hasta que el problema independentista se ha convertido en un gigantesco volcán.

Las elecciones del 21 de diciembre no tienen porque ser ni mejores ni peores, porque todo lo que está pasando hoy con medio Govern en la cárcel y un expresidente y consejeros prófugos de la ley, supone un antes y ya veremos cómo será el después. ¡Todo a su tiempo! Ahora toca hablar de la ley y cómo y por qué unos políticos absolutamente irresponsables terminan en prisión incondicional, porque se han pasado por el arco del triunfo la Constitución, el Estatut, y los requerimientos continuados a la cordura institucional. Muchos de los opinadores que han escrito sobre el Desafío Catalán, me incluyo, deben volver a las esencias del periodismo y la libertad de información que apuesta por la verdad en vez de la posverdad, que no es otra cosa que mentiras. Quienes ahora están jaleando lo de un país antidemocrático y de presos políticos, primero, se lo deben hacer mirar, segundo, quizás es que ellos se miran en su propio espejo de cómo son realmente de demócatas y, tercero, muy español, aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para sacar provecho personal, electoral o mediático. Pero no todo vale en la vida. Tarde o temprano, lo pagaran, por el desprecio a millones de españoles y españolas que, con sus palabras, exaltando a los insurrectos, se sienten insultados y ofendidos.

“Quienes ahora jalean lo de un país antidemocrático y de presos políticos insultan y ofenden a los españoles”

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Más nombres para la historia totalitaria europea

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El 23-F y el 27-0 son iguales. En ambos días de oscuridad absoluta hubo sendos golpes de estado contra la convivencia pacífica de los españoles. Los golpistas de ayer y de hoy deshonran todo lo que Europa no puede permitirse porque es, sencillamente, odio y totalitarismo. Los partidos constitucionalistas han devuelto a Cataluña lo que supone la dignidad de ser y pensar diferente, dentro del respeto a la pluralidad que asegure la recuperación de unas instituciones de autogobierno que el JuntsxSi de Puigdemont, Junqueras, Forcadell y los “Jordis” habían secuestrado.

Creídos en todo momento de sus propias mentiras (es usual entre dirigentes populistas y totalitarios), Mas, Puigdemont, Junqueras y Forcadell, empujados por los “Jordis” ya en prisión, no dejaban de explicar a los catalanes que su “Procés” era la culminación de un nuevo Estado dentro de la Unión Europea. Un Estado no es torpe como el que ellos querían mandar sine die de forma dictatorial, al estilo Venezuela, y nada por supuesto tendría que ver con el sentir europeo donde lo que empuja precisamente la unión es la democracia, la concordia y la paz. Los antieuropeos integrados en JuntxSi y la CUP juegan a su capricho incluso con este último y sagrado valor que es la paz, porque quien sabe de lo que ya son capaces, si no les ha importado nada tratar como basura a un Estatut, un Govern, un Parlament y la economía catalana, hasta destruirlo todo.

Los independentistas de la nada” han venido manejando el relato en los, al menos, últimos cinco años, especialmente de cara a los medios de comunicación (primeros en parar este golpe), fácilmente pueden caer en una aplastante conclusión de la historia en la que se embarcaron: son ya la deshonra de Europa por el tufo faszoide que dejan en todo lo que tocan. El haber colaborado con estas ideas antisociales, que nadie quiere en el recuerdo de lo que fueron los trágicos episodios de odio y guerras europeas, es igualmente motivo de ultraje imperdonable para TV3 y Catalunya Ràdio. Propagar el odio, jamás debe quedar impune y hay que extirparlo de raíz, pese a quien pese y duela a quien duela, se llame Guardiola o Lluis Llach. Es evidente que muchos catalanes piensan como sus lideres ahora apeados de los cargos, incluido el Mayor Trapero. Pero no olvidemos que son muchos más los que quieren seguir viviendo días de normalidad, y me creo que con tiempo y sosiego terminarán por borrar de su memoria lamentables días para la historia de Cataluña como el 6 y 7 de septiembre de 2017, el 1 y 27 octubre de 2017, este último quizás el más patético de los cuatro por las formas y maneras antidemocráticas tan descaradas que cuesta creer en un presidente, un vicepresidente, unos consellers, unos diputados o unos alcaldes soberanitas. No olvidemos el coro que tienen en el Congreso de los Diputados y en el Senado, que finalmente aprobó el artículo 155 de la Constitución que los denominados partidos constitucionalistas, han aplicado con gran habilidad democrática.

 “Los antieuropeos de JuntxSi han tratado como basura al Estatut, el Govern,  Parlament o la economía catalana, hasta destruirlo todo”

Otros, la deshonra de Europa, no hubieran tenido tanta paciencia con el resto de España y los españoles. No teman quienes ven en el 155 un centralismo que quiere acabar con las autonomías. He viajado por medio mundo y no conozco país donde haya más democracia, derechos y garantías que España. Esto es precisamente lo que nos ha salvado de los golpistas antidemocráticos. Los españoles hemos movido ficha hasta decir basta. Hasta decirle también al mundo que en España cabemos todos, con las ideas diferentes que tengamos, pero siempre desde el respeto a nuestra Constitución de 1978. Esto cambió el relato mentiroso de Puigdemont & Cia, utilizando la torpeza del Gobierno Central en el referéndum de pucherazo del 1 de octubre, que vino en gran medida provocada por la deslealtad total de la Consejería de Interior, que manda los Mossos, de la Generalitat. Tras el 1-0 sacaron a colación a Franco, ¡a estas alturas!, hablaron de fuerzas de ocupación mirando a la Policía Nacional y la Guardia Civil, y terminaron por los presos políticos, de los presidentes de la ANC y Omniun Cultural, que están bien en la Cárcel de Soto del Real por sediciosos contra la democracia como lo fueron Tejero y Milans del Bosh en aquel 23-F de 1981. El 23-F y el 27-0 son lo mismo. No precisamente por la habilidad de transmitir y llegar a la gente desde Madrid, pero los medios de comunicación nacionales e internacionales pusieron cerco a esta farsa, a esta bufonada, a este querer romper una convivencia ejemplar para lograr unos fines personales donde todas las especulaciones han entrado, desde el dinero que debe Artur Mas al Tribunal de Cuentas, hasta sortear a la justicia y las inhabilitaciones que a buen seguro les vienen a Puigdemont, Junqueras, el Govern, Forcadell y los diputados de la tenebrosa urna en la que votar solo JuntsxSi.

La historia descifrable, lo quiera o no TV3, irá poniendo el resto en la medida que se vaya conociendo más verdades contra las mentiras y la postverdad en la que se instalaron los “indepes”. En esto se han hecho un flaco favor porque cuando ahora llega a las redacciones una noticia referida a Cataluña, se contrasta las veces que sea necesario, y no digamos si procede de redes sociales. La catadura moral, inexistente claro, de estos personajes, se demuestra con lo que concluyo. En las horas anteriores a que el Senado aprobara el 155, por 214 votos a favor, 47 en contra y 1 abstención, hubo intentos de negociación de la Generalitat con el Gobierno para anunciar antes unas elecciones en Cataluña, pero no fue posible porque Puigdemont exigía a cambio la puesta en libertad de los “Jordis”, Jordi Cuixar y Jordi Sánchez. No se pude deshonrar más a la democracia y, sin ella, a Europa. Más pronto que tarde, los “Jordis” se van a ver acompañados.

 “Para anunciar antes elecciones catalanas Puigdemont exigía la libertad de los “Jordis”, y no se pude deshonrar más la democracia”.

 

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Acabose el relato mentiroso “indepe”

Junker, Tusk y Tajani

Tres contra tres. Junker, presidente de la Comisión Europea, Tusk, presidente del Consejo Europeo, y Tajani, presidente del Parlamento Europeo, han dicho en Oviedo ¡no!, ¡no! y ¡no! a Puigdemont, Junqueras y Forcadell. Tarari que te ví a que en España no hay democracia, a que la policía reprime o que hay presos políticos como repica Guardiola. Del cuento chino mentiroso “indepe” producido para expandir planetariamente, en esto llegó finalmente el 155 y la fábula es ya otra.

A mí me importaría un bledo, pero la política española, la que se denomina política de Estado que se hace desde Madrid, está muy hecha a lo que se piense sobre nosotros en capitales como Washington, Londres, Paris, Berlín y, por supuesto, Bruselas, capital de la Unión Europea. Como si nuestros políticos fueran políglotas, pasa más que nunca que a diario se desayunan con el New York Times, el Financial Times, Le Monde o The Guardian. Lo que les interesa realmente es si estos rotativos traen algo nuevo sobre “Catalonia” y comprobar si hablan mejor del lado del Gobierno de Rajoy o del lado del Govern de Puigdemont. Cualquier reseña, nota de agencia o corresponsal, vídeo u opinión favorable, es considerado como un gol al contrario, porque los independentistas catalanes que dirigen sus principales instituciones llevan años establecidos en un relato mentiroso contra España y los españoles que altavocear planetariamente. Lo demás, la sanidad, el empleo, construir viviendas sociales o mejorar los servicios de los ciudadanos, como la Colau en Barcelona, ¡que espere! No hacer otra cosa que dar la lata, evidentemente les hace mejores en estirar el cuento embaucador hasta el infinito.

Primero fue el “España nos roba”. Siguieron con la represión policial del referéndum ilegal del 1 de octubre, que ponía la cifra de heridos en casi 900, cuando lo que habían sumando realmente eran todos los ingresos habituales de urgencias de ese domingo en los hospitales catalanas. Pasó lo mismo con los vídeos falsos, los mensajes-montajes en redes sociales, la comparsa sectaria de TV3 y Catalunya Ràdio, sin olvidarme de la concejala de ERC, Marta Torrecilla, quien declaró que la policía española le había roto todos los dedos de la mano, para luego resultar que se había vendado ella misma para contar su propia mentira, una más, ante los micrófonos y cámaras que se pusieran a tiro. Es decir, que todo es farsa, propaganda, difamación y el “Help Catalonia”, con la consiguiente manipulación y propagación del mensaje por parte de una serie de medios de comunicación politizados.

 “Los independentistas catalanes llevan años establecidos en un relato mentiroso contra España”

Pero,  ¿quienes mienten más dentro de este relato? En la tarde del 5 de octubre, el Banco Sabadell reunía a su consejo para decidir trasladar su sede a Alicante. Por la mañana, en diferentes televisiones, Oriol Junqueras aseguraba que esa marcha nunca ocurriría. Para el conseller de Economía de la Generalitat, es tan solo un espejismo que, a día de hoy, sean más de mil las empresas las que han dicho “adeu” a Cataluña. ¡Despierte señor Junqueras!: Sólo el pasado 19 de octubre huyeron 268. Sigamos con las mentiras del relato de los “indepes”. Ahora están con lo de los presos políticos, tras encarcelar a los “Jordis”, más que unos simples presidentes de dos asociaciones nacionalistas, ya que la juez les ve como auténticos instigadores hacia la República Catalana y también como principales agitadores de las calles, además de urdidores en contra de la Policía Nacional y la Guardia Civil destacados en Cataluña.

¿Presos políticos? Es como para partirse de risa sino fuera porque hay todo un coro repitiendo la misma canción, a ver si cala fuera. Ante todo, se trata de que las mentiras se internacionalicen. Y empalman con el eco de Guardiola, que tiene hasta el gorro a los aficionados del Manchester City, los profesores de institutos públicos que representan una enseñanza indecente, y que no se me olvide el esperpento de Romeva, conseller de Eexteriores ante la BBC, que no contento con tener sin clases a las universidades catalanas, trata de llevar a otras facultades del mundo que en España no hay democracia, aún vive Franco, Cataluña está reprimida policialmente y hay presos políticos. ¡Qué banda! Hasta que llegó las 18,30 horas del 20 de octubre de 2017, en que se iniciaba en Oviedo el acto de entrega de los Premios rincesa de Asturias. Los “indepes” seguían en su intento de contar, especialmente en el resto de Europa, lo reprimidos que están. Era también un día antes de la aplicación del 155, que ya era hora. El relato a Puigdemont, Junqueras y Forcadell quedó enterrado por tres hombres pro europeos: Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión Europea, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo y Antonio Tajani (¡cuánto le debe España a este hombre!), presidente del Parlamento Europeo.

Pintaron la Europa actual de la unidad, concordia, y en contra de nacionalismos y populismos que nos devuelvan a los tiempos oscuros de la Europa de guerras o de nazis. El intento de mundializar la secesión catalana se ha terminado, lo diga Romeva, Colau, Piqué, Bartomeu o Lluis Llach. Eso si: No estaría de más que el Gobierno Central, y los denominados partidos constitucionalistas, dieran un curso intensivo de relatos. Y es que, por ser mentiras cochinas, los españoles no tenemos porque escuchar frases como que España roba a Cataluña; que aquí no hay democracia; los falsos heridos del referéndum ilegal; que tenemos presos políticos; o ver en el Congreso de los Diputados carteles alegóricos contando estas milongas. Lo único que hay de cierto en todo esto es que los españoles demandan justicia e igualdad ante la ley, para que no quede impune ni el Govern, ni JuntsxSí, ni el sursum corda que delinca, por mucho cargo que tenga.

 “Por mentira, los españoles no tenemos porque escuchar que hay presos políticos o ver carteles alegóricos en el Congreso de los Diputados”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Diaspora empresarial a la catalana

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EL día en que Puigdemont declaró durante 8 segundos la independencia de Cataluña, el presidente catalán añadió que los “indepes” no son unos locos. Para contestar a su falsa afirmación, basta con recordar, a día de hoy, que 540 empresas catalanas se han marchado en lo que ya es toda una diáspora empresarial, y que el boicot a los productos catalanes es bestial. ¿De quién es la culpa? Pues de unos  absolutos insensatos.

Si Antón Chéjov hubiera sabido de la España actual, seria mucho más universal y asumido su pronunciamiento sobre que hay que hablar de cosas serias en serio. Y es que, a este paso, el mediador que pide Ada Colau para el conflicto de Cataluña va a terminar siendo el Orecla, por las 540 empresas catalanas que se han ido y forman ya parte de la diáspora empresarial que vive la que hasta hace poco era una de las regiones más prósperas de España y la han arruinado. Otra frase del dramaturgo ruso se puede aplicar a Puigdemont, Junqueras, Forcadell y los “Jordis” de la ANC y el Omnium Cultural (Jordi Sànchez y Jordi Cuixart): “Los infelices son egoístas, injustos, crueles e incapaces de comprender al otro. Los infelices no unen a las personas, las separan”. En su comparecencia parlamentaria del 10 de octubre, la de la independencia que duró 8 segundos, Carles Puigdemont dijo que, como independentistas, “no somos unos locos, ni unos delincuentes, ni unos golpistas. Somos gente normal”. Lo dudo. Lo dudo mucho porque la gente normal, es decir, con buenas intenciones, no pone al borde de la ruina a su pueblo, a su ciudad, a su región o nación, y deja en el aire miles de puestos de trabajo como hay ahora, por todas estas empresas que se han ido y por las que están ya haciendo las maletas.

Unos buenos gobernantes jamás pueden mantener en la inseguridad y el miedo a los ciudadanos cuyos destinos dirigen, ni mucho menos dividirlos mediante un odio medido en las escuelas, las universidades, TV3, Catalunya Ràdio, o la policía autonómica que esta bajo su mando. El Gobierno Central ha actuado tarde y mal, porque esta diáspora, que mete a empresarios y trabajadores en una terrible inseguridad jurídica, jamás tendría que haberse producido. Sencillamente, Cataluña no es ahora de fiar, algo que tiene una repercusión temible para el dinero, los inversores, y el turismo de Barcelona que ha bajado, nada más y nada menos, que un 30 por ciento. Colau, la alcaldesa de la ciudad del Parque Güell y la Sagrada Familia,  no dice nada al respecto, solo pide un mediador.

 “El mediador que pide Ada Colau va a terminar siendo el Orecla, por las 540 empresas catalanas que se han ido”

Josep Borrell estuvo muy acertado al cierre de la manifestación del millón de personas del 8 de octubre, cuando dijo que hay que querer a Cataluña, y la mejor manera es comprando sus productos. Puso como ejemplo el cava, pero esta pandilla de insensatos lo han puesto todo en el punto de mira, al aflorar el odio y la persecución hacia lo que supone España. Un día antes del esperpento de comparecencia del presidente catalán en el Parlament, El Periódico de Catalunya salía con un editorial titulado “No en nuestro nombre”. Puigdemont solo es ya palabras vacías.  Cuando un periódico que forma parte de una sociedad plural y diversa, no solo nacionalista ni mucho menos independentista, habla de la irresponsabilidad histórica de unos dirigentes, ya no queda tiempo para que se lo hagan mirar, sino que hay que apartarles urgentemente de la vida pública a la que tanto daño están infringiendo. Repito, ¡¡540 empresas se han ido!! Aún hay más: cuando desde un editorial se te recrimina que “aún no es demasiado tarde para regresar el terreno de juego que no debería haberse abandonado: el de la legalidad y el Estado de Derecho”, es que hay todo un Govern al margen de la ley.

La ley duele mucho a los españoles en estos malos tiempos, deseosos como estamos de saber el futuro de Artur Mas, Puigdemont, sus consejeros, la presidenta del Parlament, los citados “Jordis” o el mayor Trapero, y su más que sospechosa actuación al frente de los Mossos de d´escuadra. Los ciudadanos necesitamos comprobar que la ejemplaridad es igual para todos, porque ponerla en duda es tanto como dudar de los principios de nuestra Constitución que subraya en especial esta justicia e igualdad. Sí, no creo en las palabras de Puigdemont sobre lo que son o no son, porque el tufo antidemocrático ha estado presente en todos los pasos que ha dado Jutsxsi (en el que está Lluis Llach) hasta el día de hoy. ¿Cómo si no valorar el acto posterior de 61 diputados de la CUP, Pdecat, y Esquerra firmando una independencia de tocomocho? ¿Qué son el resto de diputados del Parlament, desde el PSC, Ciudadanos a PP? ¿Son cosas en vez parlamentarios con unos derechos semejantes a quienes les hurtan la democracia? Ya que la cito, precisamente lo que urge es recuperar la democracia en Cataluña, y nada mejor para ello que unas elecciones que les devuelva su Estatut, la cordura de un Govern, la pluralidad de su Parlament, y el sosiego a los empresarios y trabajadores catalanes que están asustados del panorama que se les viene encima. No será fácil ni en el fondo ni en la forma, ni inclusive en el tiempo, porque ya se habla de meses para la recuperación total de una economía que no deja de recibir patadas en la espinilla por los actuales dirigentes políticos catalanes. ¿Esto es ser personas normales?

  “Los ciudadanos necesitamos saber que la ejemplaridad es igual para todos”

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