SIN CONFORMISMOS

OBJECIÓN DE CONCIENCIA ANTE LOS DESAHUCIOS

Antes de empezar a hablar sobre la objeción de conciencia, es necesario tener primeramente muy claro qué es la conciencia. Pues resulta que en una de sus tres explicaciones posibles, la conciencia es la capacidad de diferenciar entre lo que está bien y está mal, a partir de lo cual se pueden juzgar los comportamientos. Habiendo arrancado así, me resulta un hecho destacable y de apoyo general a que cada vez sean más los protagonistas de un desahucio (el principal es el afectado) que muestran su rechazo a participar en echar a familias enteras, ancianos, discapacitados, enfermos, niños, de sus casas. Siempre he mantenido que un policía, por ejemplo, tiene la conciencia muy clara sobre lo que tiene que hacer por órdenes, trabajo y responsabilidad, pero que después, cuando llega a casa, es cuando se le cae el mundo encima. Lo mismo está ocurriendo con jueces, fiscales, secretarios judiciales, pequeños autónomos, por supuesto parados y trabajadores, que dicen que no, que así no se puede actuar ni hacer las cosas.

Los bancos y cajas de ahorros van a lo suyo, no les importa más. ¡Y mira que acumula rabia ejecutar un desahucio después de quitarle el piso a alguien y mantener que encima la deuda con ellos sigue vigente! A esto se la llama simple y llanamente usura, y las medidas adoptadas contra los desahucios se han quedado muy cortas, a poco de tomarlas. ¿Por qué? Porque la noticia diaria en España sigue siendo un nuevo desahucio, una nueva familia en la puñetera calle, mientras la objeción de conciencia a ejecutar esta gran injusticia crece entre la población.

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