QUIERO ESCUCHAR QUE LO MEJOR ESTÁ POR VENIR

Me perforó los poros de la piel la frase de Obama tras salir reelegido Presidente de los Estados Unidos de América, cuando su primera y gran frase (ya historia) fue esta: “Lo mejor está por venir”. La envidia no es sana ni malsana: tan sólo es envidia. Pues la siento verdaderamente por no escuchar en mi propio país a ningún dirigente que exclame lo mismo, en la creencia certera de que no es una frase más, ya ganadas las elecciones, sino que está dando esperanzas a todo un país. En Estados Unidos, yo también hubiera votado por Obama, porque las palabras tienen extrema importancia, cuando hay millones de parados, cuando los desahucios imperan, cuando los pobres pueblan las calles, sin nada, aunque la esperanza, dicen, sea lo último que se pierde.

En Europa sólo tenemos la oscuridad de Merkel. Todo son recortes, negruras, malos augurios, comprender lo incomprensible, imponer Alemania a todos, y no dar respuesta a nada de nada, con lo que en nuestro entorno no me atrevo a repetir la afirmación tan tradicional de que la esperanza es lo último que se pierde. La canciller alemana es ya un gran estorbo para el momento presente y futuro de Europa. Nunca ha dicho ni dirá que lo mejor está por venir. La generaciones que rondan de los 30 a 50 años, hemos respirado siempre europeísmo, porque el mensaje era reiterado: Europa, Europa y Europa, es lo que importa. Pero la todopoderosa y negativa Merkel se está cargando también este sentimiento, que los jóvenes actuales – estudiantes o en edad de trabajar- no creen ni por asomo. ¿Lo está haciendo la alemana adrede, como parte de un plan premeditado de antemano? Sólo nos está metiendo en la cabeza que, para trabajar, tendremos que emigrar a su país. Ósea, que en España volvemos a una especie de posguerra económica, con tantos emigrantes que tuvimos. Regresan las fronteras y la propia Europa se auto encarcela, reconvirtiendo la antigua ciudadanía europea, por separado: aquí, españoles, allá, franceses, italianos o portugueses. Los culpables son los actuales líderes de la Unión (¡qué gran mentira!). Son los que están destruyendo lo que era una fortaleza común, hasta que desaparezca finalmente. Mucho de lo que hay en la vida, consiste en creer y para hablar de unidad, los sentimientos deben estar realmente arraigados. De nada sirve que nos consideremos europeos, si quienes nos dirigen, va cada uno a lo suyo, y sigue un camino distinto. Y, sobre todo, nadie es capaz de dar un paso adelante y proclamar que lo mejor está por venir.

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