QUERIDO PITULI

Me he quedado un buen rato revisando en el almacén de mi cabeza imágenes bien frescas que retengo de Pituli.  En todas ellas aparece feliz y agradecido a la vida, repleto de simpatía y espontaneidad, que hacia casi imposible que alguien no le quisiera o supiera de la existencia de Julián Ruiz Ortiz (1954-2013).  Una institución no se acerca a la gente sólo por su fachada. Esto lo tienen que hacer posible las personas que hay en su interior, y el Ayuntamiento de Santander ha perdido a uno de sus mejores exponentes en disponibilidad hacia sus conciudadanos que necesitan hacer cualquier gestión ante su consistorio. Pituli siempre estaba dispuesto, con buena cara, con mejor hacer, agradecido de vivir día a día para poder contarlo con quien se topara. Si los padres de hoy insisten en que lo mejor que quieren hacer por la educación de sus hijos es que sean buenas personas, Pituli conquistó desde su juventud una manera de ser única.PITULI

Quería y era querido. Contento, locuaz, seguidor forofo de todo lo relacionado con su amada Santander, pero sin desmerecer para nada al resto de Cantabria. Tenía solución para todo, porque pensaba que con voluntad se mueven montañas. Lo he dicho tantas veces que con Pituli me duele especialmente. Quiero decir que vives en armonía, te cuidas como hacia él, pero la enfermedad no respeta, no respeta siquiera a los mejores. Era creador de buenos momentos para todos, porque quería que a su alrededor hubiera felicidad y buen rollo. Me dice un amigo que le quería mucho que Pituli es un crack para Santander. Que nadie tenga duda de que así es. En el último viaje de la vida, desgraciadamente algunos se van solos, y otros, como Julián Ruiz Ortiz, se lleva el cariño de miles de santanderinos y cántabros que tuvimos el honor de conocerle y convivir con él. ¡Descansa en paz, Pituli, querido Pituli”!

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