NUEVOS POBRES

Comentario en Punto Radio. “Protagonistas Cantabria

Da igual el puerto en que suceda para llevarte las manos a la cabeza al enterarte de que un barco pesquero ha tirado a la basura toda su carga, ante el bajo precio de la pesca, y con lo que está cayendo en tantos sectores, trabajadores y familias. El titular anterior se junta el mismo día con otro que relata que Cáritas ha tenido que auxiliar con comida a más de un millón de familias desde el año 2007, y que la demanda de ayuda se ha incrementado en un 40 por ciento en los primeros seis meses de este 2009 que está ya a las puertas de acabar. Por cierto, hablando de un año que ya nos deja, veremos cómo viene el 2010, año para el que no encuentro excesiva gente que me hable bien de él, en lo que pueda aportar al trabajo y menos desgracias para muchos españoles. Dice Cáritas que a los comedores sociales acuden por vez primera en nuestro país personas que antes eran de buen vivir, buen vestir y buen comer, y ahora tienen que sujetarse a lo que hay en su cartera, que es nada. El pobre tiene ahora muchas caras en España, no entiende su situación, los días se hacen eternos, y volver a la normalidad de antes se presenta como una gran incógnita difícil de despejar.

A la gente no se le puede hablar de banalidades cuando las situaciones personales crean un gran estado de desasosiego y de ansiedad. Este país puede dar aún mucho de sí para solucionar tanto avance del desempleo y la pérdida de todo por parte de muchas personas que antes tenían ilusión con su piso, sus muebles, su pequeño sueldo o un buen colegio para sus hijos, que ahora pueden haber abandonado por falta liquidez mensual. Tirar a la basura la comida, es una indecencia, pero con esto no entro en el meollo de un conflicto donde los propios pescadores se las están viendo canutas para sacar adelante a sus familias. Lo hecho, ya no tiene marcha atrás. Quedan en cambio muchas situaciones personales que necesitan creer en que el panorama va a cambiar dentro de poco. Y el 2010 no se muestra esperanzador que digamos.

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