Cuando empieza un nuevo año se van presentando balances de cuestiones, y una relevante es la seguridad, si aumenta o disminuye. Hoy todo se basa en tecnologías, el móvil esencialmente, y la mayoría de estafas se cuelan por aquí. En su resumen anual, el Gobierno da poco aumento a la ciberdelincuencia. En Cambio, España aparece entre los principales países donde los ladrones dentro de Internet se ponen las botas. Si sumamos falta de educación digital, ausencia de cultura cibersegura, y poquita inversión gubernamental, el resultado es el acoso actual que recibimos vía llamadas, e-mail, wasap, SMS y demás.
En su lenguaje habitual, el ciudadano no acostumbra a mencionar el vertiginoso aumento de ciberdelincuencia. Si hablamos, y mucho, del acoso constante al que nos someten por medios tecnológicos, el móvil, principalmente a la hora de comer y siesta, y casi nunca con buenas intenciones. A fin de cuentas, no fue hasta diciembre de 2021 cuando la Real Academia Española (RAE) introdujo en el diccionario palabras como ciberdelincuencia, ciberacoso, Bitcoin o criptomoneda. A la primera citada se le dio este significado: “Actividad delictiva que se lleva a cabo a través de internet o redes informáticas”. Tal cual.
De la RAE doy un gran salto al Ministerio del Interior. Y es que, en su balance anual de criminalidad, informa sobre el aumento de la ciberdelincuencia, que en 2025 cifra solo con un incremento del 5,3 %. Creo que es más concreto el último estudio del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), que el pasado año ha intervenido en 122.223 ataques online. Al tiempo, aseguraque los ciberataques han subido en España un 26 %, y que la banca es el sector más perjudicado, con un 34 % de asaltos. Claro que esto último también es matizable, ya que los que llevan peor parte son los clientes de esos bancos, como usted y como yo, acostumbrados a que nos suplanten la identidad, sustraigan contraseñas, estafen o, directamente, roben dinero de las cuentas.
Está bien saber todos estos datos, aunque por encima de ellos hay hechos incuestionables. El más rotundo es que los cacos tecnológicos se están poniendo las botas a costa de unos ciudadanos abandonados, debido a la falta absoluta de alfabetización digital, lo que nos hace caer en las continuas estafas, al desconocer cómo sortearlas. Una segunda cuestión, que precisamente tiene mucho que ver con la seguridad en general, es la indefensión. En España se han tomado tarde (como en todo) medidas respecto a la ciberdelincuencia. Es ahora, por la cuenta que les trae, cuando la banca informa masivamente a sus clientes sobre cómo evitar todas las estafas, no pocas, que los ciberdelincuentes tienen en circulación. Y lo mismo lo hacen vía e-mails, wasap, SMS, herramientas utilizadas habitualmente en ordenadores, móviles y otros dispositivos tecnológicos usados para la rápida comunicación entre personas.
“Los cacos tecnológicos se están poniendo las botas a costa de unos ciudadanos abandonados debido a la falta de alfabetización digital”
No hace falta que me digan que esto tiene que ver con los tiempos, y que ocurre en todo el mundo. Pues también voy a decir que no es cierto. Existe un estudio llamado Global Cybersecurity Index, que traducido significa Índice Global de Ciberseguridad. En él aparecen los países que mejor lo hacen, y van a sorprenderse con alguno, con tanto que alardeamos en España sobre que nos encontramos en la cumbre de la modernidad. Como no es cuestión de citarles todos, voy a nombrar los mejores y el porqué de su buena situación ante las estafas de Internet y demás redes. Encabeza el ranking del buen ejemplo digital y cibernético la República Checa, líder mundial en preparación de sus ciudadanos. Le sigue Estonia, un país reconocido por su alta digitalización y cultura cibersegura. Cierro con Finlandia. Allí destacan las inversiones en seguridad de la información.
Llegados a este punto, podría escribir esto de ¿cómo aquí, verdad? No es necesario, y les digo la causa. El Top 5 mundial de países más ciberatacados es este: Estados Unidos, China, Rusia, Ucrania, y, ¡oh!, España. No se dejen llevar por la aparición de las super potencias en la clasificación, porque esa es otra liga tecnológica en la que no estamos. Simple y llanamente, lo que aquí ocurre es despreocupación, y falta de inversión e información con respecto a todas las medidas que habría que llevar a cabo. Ni se ha hecho antes, ni se hace ahora.
Como digo, un día normal en nuestra vida diaria está repleto de correos, wasaps y SMS falsos y malintencionados. Van siempre a lo mismo, a la privacidad de tus contraseñas. Tras conseguirlas, lo mismo te roban dinero de una cuenta, que te suplantan ante cualquier empresa con la que tienes contratado un servicio, desde la energía a la telefonía.
Da igual al lugar que mires dentro de España. Es un espacio considerado todo un chollo para los ciberdelincuentes. Como muestra el siguiente episodio. Solo en 2025 se produjeron en Cantabria 7.056 delitos de este tipo. A 20 denuncias por día, y la mayoría no tiene buen final para el estafado, porque los propios cuerpos de seguridad reconocen que los malos utilizan medios demasiado avanzados, cada vez afinan más y mejor, y los continuos intentos de suplantación de empresas y personas resultan creíbles.
Hace tiempo que existen recomendaciones mundiales sobre lo que hacer, a falta de una mejor coordinación de los países y servicios de inteligencia. Vamos con ellas. Concienciación pública. Aquí no se da. Educación temprana. Aquí no se da. Se compran móviles a niños de siete años. Estrategias nacionales, desde el Gobierno. Aquí, nada. Y, por último, capacidad de respuesta. Más de lo mismo. Suspendemos en todo.
“España es un chollo para los ciberdelincuentes, cada vez afinan más y los continuos intentos de suplantación de personas resultan creíbles”