
Marte o el planeta en que habitan ciertos tertulianos de televisión Parece que la desinformación ha venido para quedarse, y hay que rechazar que se actúe así. Si los Gobiernos no están por la labor, debería ser la sociedad civil la que exigiera transparencia en todo lo que sucede a nuestro alrededor, empezando por contar las noticias como son, y que los medios de comunicación y sus integrantes cumplan, los primeros, esta sagrada premisa para toda democracia sana. A diario

Por estas fechas, a punto de terminar un año y empezar otro, toca lo de los deseos. Desde hacer ejercicio, comer sano, llevarte mejor con la familia, a hacer viajes soñados. Tenemos derecho a ser así, aunque la actual situación mundial y especialmente la nacional nos avinagren la vida, en vez de facilitar sosiego y resolver las cuestiones que lo propician, por ejemplo, que los jóvenes tengan vivienda. Los gobernantes de esta época, pensando sobre todo en territorio europeo, deben

Léanlo ahora: Playa de Bondi Beach de Sídney, porque pronto se olvidará y no se hablará de ello. Allí ha sucedido el último atentado irracional, de dos chiflados llenos de odio, padre e hijo, con 15 muertos, uno de ellos superviviente del Holocausto, y una treintena de heridos, alguno de los cuales lo tiene muy difícil para seguir viviendo. El comportamiento del mundo y los Gobiernos que lo representan están sirviendo en bandeja el aumento de la intolerancia y, con

Primero se mezcló La Vuelta con Israel y ahora sucede con Eurovisión, y la no participación de España en este concurso musical. Si de verdad se quiere actuar de forma contundente, por la masacre cometida en Gaza, hay que hacerlo de frente, es decir, de una manera política contundente. Por esta labor no está ni Estados Unidos ni los países de la Unión Europea con auténtico peso. En este contexto, las medidas que aquí tomamos, boicotear competiciones o galas, no

¿Puede una multinacional española, participada mayoritariamente por el Estado, presentar un ERE para más de 5.000 trabajadores? Puede, sí. Pero es muy mal ejemplo, y peor señal para la economía, a la que se presenta de manera que no va tan bien como se mantiene. Da igualmente mala imagen de prosperidad la prejubilación de empleados con 56 años o menos. Y no digamos lo que, actuaciones así, debilitan aún más un Sistema Nacional de Pensiones, que hoy necesita de concluir

Ahora nos ha dado por viajar, no mucho, muchísimo. Hay urbes, Barcelona, París, Atenas, donde cualquier día de la semana, no cabe un turista más. Esto no es sano para las ciudades y pueblos, y los primeros que lo saben y padecen son los propios habitantes de estos lugares tan concurridos. Se empiezan a tomar tibias medidas, aunque nada como la concienciación ciudadana, contando lo que pasará si seguimos así. Y la verdad no es otra que hay que evitar