CANTABRIA Y EL EJÉRCITO

Lo que se siente en Cantabria hacia el Ejército es todo lo contrario a lo que dice el siguiente y tajante titular: “El PNV y Bildu contra el Ejército” (El Mundo, 10-2-2013). Y es que el día anterior, las Juntas Generales de Guipúzcoa aprobaban una iniciativa para que el Ejército Español abandone el País Vasco. Cada vez que hay un acontecimiento militar en Cantabria, los ciudadanos se vuelcan de manera sobresaliente, y en la comunidad vecina algunos discursean sobre que “el Ejército del Estado no es bienvenido en los pueblos, barrios, calles y lugares de Guipúzcoa”. Afirmación exagerada o no, como digo, Cantabria no tiene este tipo de disquisiciones. Un reciente ejemplo ha sido la visita del Juan Sebastián El Cano (por cierto, marino nacido en Guipúzcoa), recibido, tratado y despedido como merece el Buque Escuela de la Armada Española. Quizás por ser territorio tan comprometido con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la presencia del Ejército en Cantabria ha ido a menos en los últimos años.

 El Juan Sebastián El Cano en SantanderPienso por ejemplo en esta última decisión que ha tomado el Ministerio de Defensa, relativa a vender la tradicional sede de la Delegación de Defensa en la Plaza de Velarde de Santander, y trasladarla a la Comandancia Naval de Santander, en la calle Antonio López, 1. Simplemente por formar parte de la propia historia santanderina y cántabra, yo no lo hubiera hecho, manteniendo siempre fuerte este fuerte lazo que existe entre Cantabria y el Ejército. Pensemos por un momento que hay dirigentes políticos nacionalistas que piden para el País Vasco la desaparición de los acuartelamientos de Munguía (Vizcaya), Loyola (Guipúzcoa) y Araka (Vitoria). Basta que no se quieran para que Defensa confirme su continuidad, pero quiero hacer hincapié en que al mismo tiempo no hay que descuidar aquellos lugares implicados de verdad en la importante tarea que llevan a cabo nuestros hombres y mujeres integrados en el Ejército Español. No cabe duda alguna de que Cantabria es un caso ejemplar, y existen asociaciones muy laboriosas en mantener viva esta llama. Pero no por ello deja de ser importante que el Ministerio de Defensa se “deslocalice” de  estas comunidades, bien por sus nuevos planes de presencia estratégica, bien por su acomodación a un presupuesto restrictivo que les ha tocado también de lleno a la hora de cerrar sedes en vez de mantenerlas o abrirlas. La Delegación de Defensa en Cantabria ya no formará parte de ese centro estratégico de instituciones señeras para la ciudadanía. ¡Una lástima!

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