A unos no les gusta, porque se ven retratados, a otros sí, porque no se comen el coco a la hora de ir a ver una película. Estoy hablando de “Torrente presidente”, interpretada por Santiago Segura. Tan solo les voy a decir que vale la pena verla por varios motivos. Primeramente, a quien le guste la saga torrentiana, y haya visto todas, esta última no le va a defraudar. Lo que sigue es que, además de la carcajada, uno se encuentra con el mundo actual que vivimos, dentro y fuera. Realidad, fantasía, incluso surrealismo, queda a elección del espectador. Esa es la libertad de pensamiento que da lugar a ideologías y opiniones diversas.
El domingo es un buen día para ver cine, así que voy. Lo hago en familia, que es muy buena opción. Por la época de este artículo, pueden imaginar fácilmente la película para la que tengo entradas. Aciertan: “Torrente presidente”. Me he visto entera esta saga cinematográfica protagonizada por Santiago Segura. Tal simpatía no me influye respecto a lo que pueda encontrar en esta última entrega del José Luis Torrente, ante todo, un cochino impenitente. Como hablar de su nulo aseo personal no es un todo, echo mano de calificativos, ya históricos, definitorios del personaje de la serie: “ex policía, machista, racista, franquista, grosero, putero, castaña, drogadicto, fan número uno de El Fary y también del Atlético de Madrid”. He de reconocer también, que antes de ver la nueva entrega torrentiana, me he reído mucho con el genial anuncio que la publicita: «En esta película no se ha utilizado inteligencia artificial. Ni de la otra«.
Cuando ya la has visto, te das cuenta de que la película no da puntada sin hilo. Es una exposición de la España actual, especialmente en el terreno político-social. No olvidemos que el protagonista aspira a ser presidente, lo que termina por conseguir, no sin atravesar pocas vicisitudes que tienen que ver con los enredos, zancadillas, intereses, farsas, mentiras, noticias falsas, relatos dirigidos de los que omiten verdades, y manipulaciones de todo tipo que parece se han adoptado como norma habitual.
“Torrente presidente”, por narices tiene que molestar al poder, porque lo retrata. Para unos será un guion exagerado mal intencionado, pero otros apreciarán algunas similitudes con lo que vivimos los españoles actualmente. A fin de cuentas, la disensión forma ya parte de la tan citada polarización nacional, en la que nadie se pone de acuerdo en nada, salvo en seguir mandando. En la película aparecen casi todas las instituciones, especialmente las principales, con el Gobierno, y los máximos cargos que lo representan, con el presidente a la cabeza, que se llama Pedro Vilches, interpretado por Bertín Osborne. Igualmente, aparecen en escena algunos importantes periodistas, líderes de opinión en radios y televisiones, caras conocidas, ya que Torrente pone también en cuestión el papel que desempeñan ahora los medios de comunicación y los profesionales que trabajan al frente de los mismos. Salen mal parados, como el Gobierno y algunas de las actuaciones que lleva a cabo, y cómo se cuentan luego.
“Tiene que molestar al poder, porque lo retrata. Para unos será un guion mal intencionado, pero otros apreciarán similitudes con lo que vivimos”
Torrente, Santiago Segura, y la pandilla cinematográfica de la que se hace acompañar, que finalmente terminan siendo ministros (“Cuco”, interpretado por Gabino Diego, “Cañita Brava”, Antoñito o el Señor Barragán) toca todos los palos. El final de la historia es que siempre hay por encima de todo y de todos alguien todopoderoso que mueve los hilos. Inclusive Trump, al que ahora denominan “puto amo”, tiene alguien que le dirige. Este personaje “X” es interpretado magistralmente por el actor estadounidense Kevin Spacey.
Sacarle punta a esta película forma parte de la libertad de pensamiento que cada uno tiene. Al que le guste, bien, y al que no, también. Segura ha hecho un peliculón. Cae bien a la gente, yotro pequeño gran detalle es que no es una producción subvencionada. Sejuega su dinero, y hay que felicitarle por semejante éxito de taquilla y recaudación, que no logra ningún otro director de cine español con las películas que realiza. En “Torrente presiente” hay actores muy variados, y colaboraciones a encuadrar en todos los bandos. Por un lado, piensan de manera diferente, y, por otro, pueden estar incluso inmersos en causas judiciales escabrosas, como las protagonizadas por el propio Kevin Spacey. Ha sido absuelto de nueve delitos sexuales en 2023, pero se enfrenta a más demandas.
Toda sociedad avanzada necesita grandes dosis de autocrítica, así como análisis y opiniones que se gesten desde cualquier tipo de creación o expresión artística. Desde una película, a un artículo, a una opinión en radio o televisión, redes sociales, a un cuadro o vídeo. La salud de todo país y sus principales instituciones y cargos dependen mucho de esta manera de actuar. Así, habrá casos en que sale bien parado un Gobierno y sus representantes, y otros en que no. Lo vuelvo a decir: es en esencia la libertad y de ella emana la de expresión, tan acechada últimamente, no solo aquí, si no en el resto del mundo. Cuando Trump sale a dar una rueda de prensa y pide el cierre de The New York Times, o en un asunto que se trata en el Congreso español, sale a relucir despectivamente el nombre de un periodista, esto no son las formas democráticas deseables. ¿Por qué se dan entonces? Una gran desorientación y cansancio social, unida a una decadencia creciente en todos los aspectos, están a la cabeza de provocar, en ocasiones, esas maneras indeseables y mal encaje de críticas que emanan de un pensamiento libre.
“Toda sociedad necesita autocrítica, así como opiniones que se gesten desde cualquier tipo de creación, una película, un artículo, un cuadro”