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Atacar a un gran productor y extrañarse de que suba la gasolina

Ha quedado demostrado que a Donald Trump le trae sin cuidado cualquier consecuencia de las descabelladas ideas que lleva a cabo. Con las guerras le sucede lo mismo. Tras el ataque a Irán ha puesto al borde del precipicio la economía del resto de países. Incluso le hace gracia las tremendas subidas del petróleo, la gasolina, el gas y la luz. Quienes lo padecen son empresas, trabajadores, hogares y familias. Tampoco le importa. Solo hay que escucharle: no se corta en reconocerlo. Ahora ya se sabe que lo de “América para los americanos”, solo era un mero eslogan. A Trump solo le importa Trump.  

“Pequeño fallo”. Esta es la afirmación exacta utilizada por Donald Trump, preguntado por si había tenido en cuenta la vertiginosa subida de la gasolina, tras el ataque a Irán, por parte de los Ejércitos de Estados Unidos e Israel. Y se quedó tan ancho. Las opiniones del presidente norteamericano sobre casi todas las cosas no se ajustan a lógica alguna. Tiene su propia red social, que en la traducción a nuestro idioma se denomina “Verdad Social”. ¡Anda ya!

Al poco de hablar del pequeño fallo, celebró el tremendo encarecimiento del petróleo: “Vamos a hacer mucho dinero”. Se refería a su propio país, como primer productor mundial de crudo que es, y con ello incrementar ventas. Aunque lo realmente cierto es que los recientes acontecimientos bélicos están poniendo en jaque a la economía mundial y, con ello, a las empresas, las plantillas laborales y el bolsillo de trabajadores y pensionistas.

Cada acción conlleva una consecuencia y los ciudadanos empezamos a estar seriamente enojados por el precio de todo. No son ya los alimentos, que en esto España es la más carera, con alucinantes ejemplos de lo que valen aquí los huevos, 22% más ounas simples zanahorias, 21% más. Parecemos todos ricos. Nadie se queja, empezando por las necesarias reivindicaciones sindicales, que deberían entrar de lleno en la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, y todo lo que se les va de su sueldo, la mayoría en alquileres, comida, y ahora van para arriba gasolina, luz y gas.

Trump es un insensato que solo va a lo suyo, que no crean es el “América para los americanos”. Ataca Venezuela para quedarse con su petróleo. Ataca Irán para lo mismo. Todo son guerras repletas de intereses por esclarecer. Y lo permitimos, ya que a los ciudadanos nos ha dado por no reaccionar ni movilizarnos. Ocurre eso de que, mientras me vaya a mí bien, el vecino, en paro, con subsidios, que se espabile. Pero, ¿qué pasará si la crisis termina por empañarlo todo y a todos?

“Mientras me vaya a mí bien, el vecino, en paro, con subsidios, que se espabile. Pero, ¿qué pasará si la crisis termina por empañarlo todo?”

Este 2026 habla ya en clave de crisis internacional. Desde el inicio de la Guerra de Irán el petróleo ha tirado para arriba un 60%, llegando a los 116 dólares el barril. En Europa, los 27 países miembros de la UE, afrontan una subida del gas que ronda el 112%. Todos estos son datos que varían, según el día y la nueva barrabasada que emprenda Donald Trump. Por su parte, las bolsas están que tiemblan; yano tienen días buenos, y los inversores, los que tiran realmente del carro de las deudas públicas, como la española, ya no saben en qué valores refugiarse.

Creo que poquitos ciudadanos desconocen lo que sucede en la economía en general cuando sube el petróleo. Pues que con todo lo demás ocurre lo mismo. Desde los materiales de construcción, los plásticos, la agricultura y alimentación, los transportes y logística, la misma ropa y los productos de limpieza, entre otros muchos.

Las principales compañías energéticas españolas han pisado ya el freno y dado marcha atrás. Tras el “pequeño fallo” de Trump, las empresas con las que tenemos contrada la luz y el gas, suspenden sus ofertas de precios fijos. Añadamos que desde hace varios años sufrimos una fuerte inflación que se ha cebado especialmente con el precio de los alimentos. Mientras aquí parece que el dinero le sobra a todo el mundo, el Gobierno no reconoce crisis alguna siguiendo nuestra tradición de país rezagado. No se opina lo mismo en Japón, nación rica, donde ya se siente que “la economía global está a punto de sufrir un duro golpe debido a la inestabilidad en Oriente Medio”.

Toda la culpa es de Trump. No piensa las cosas con la debida coherencia. Sumemos su inexistente diplomacia y modales de faltón, algo que no tiene solución. El magnate presidente va a lo suyo, que no crean que son mejoras para el conjunto de Estados Unidos. Todo son guerras por el mero interés económico. A pie de calle, tampoco sale bien parada esta parálisis social ante todo lo que pasa.

Los despidos no hacen más que crecer. El dinero en las carteras está menguando. Van a ser muchos más los que no lleguen a fin de mes. Son los pequeños detalles del bienestar general que nada importan a Donald Trump. Forbes le atribuye una fortuna de 7.300 millones de dólares. Los trabajadores ya sienten agobio por todo lo que se resta de sus ingresos, entre impuestos, facturas y productos en general que no paran de subir precios. No da para vivir. Todo se lo debemos a Trump. Él no ha de preocuparse a diario por llegar a ese fin de mes. Solo piensa en el siguiente atropello que cometerá.  

“Los trabajadores ya sienten agobio por lo que se resta de ingresos, entre impuestos, facturas y productos que no paran de subir. No da para vivir”

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