Es un hecho constatado por los conductores en sus cortos o largos desplazamientos: las carreteras españolas están fatal. En cierta ocasión, y para este mismo medio, antes de hablar del pésimo tren que une Cantabria con Madrid, compré un billete para comprobarlo. La experiencia no pudo resultar peor. Ahora me ha sucedido lo mismo en un viaje por carretera, de norte a sur de España. La escena que te encuentras en todo el recorrido son cientos de conos de tráfico, cerrando el paso por alguno de los carriles. Autopistas y autovías inauguradas en su día no pueden ofrecer peor imagen debido al inexistente mantenimiento.
Un viaje largo y el intercambio de información y opiniones con otros conductores, transportistas y repartidores, para llegar a una conclusión conjunta: las carreteras de toda España están hechas un auténtico desastre. Se suele aplicar a los defectos habituales en el firme y pavimento de nuestros viales una serie de peligrosas incidencias como baches, agujeros y grietas, deformaciones debidas al tráfico pesado, señalización deficiente, falta de iluminación, barreras de seguridad deterioradas, elementos peligrosos en la calzada o un carril, el de la derecha, que parece suprimido. Pues bien, todo esto y más, sucede ahora en la gran mayoría de las carreteras españolas.
Lo he podido comprobar personalmente en un reciente viaje que me ha llevado desde el norte al sur de la península, atravesando diferentes trayectos de Cantabria, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucia. La imagen de bellos parajes por lo que discurren las infraestructuras viarias queda en un segundo plano ante los cientos de conos de tráfico que encuentras a lo largo del recorrido, eso sí, con una falta total de indicadores y señalizaciones, que inciten a la necesaria prevención al volante. Da igual la precaución que pongas de tu parte, sin la debida seguridad que han de facilitar las Administraciones competentes en la titularidad de estas obras y su buen mantenimiento. No por mucho repetirlo, la denuncia sobre qué se hace y a qué se destinan nuestros impuestos deja de tener vigencia. Semejante duda es ahora motivo de gran desconfianza.
Así es. No existe comunidad autónoma en la que no haya obras de reparación de baches, porque el presupuesto no da para asfaltados totales, dado además el largo tiempo de abandono y dejadez que muestran muchas carreteras, inauguradas en su día como autopistas y autovías, y dando ahora la sensación, en algunos tramos, de parecer camino de cabras. Y no es exagerado decirlo. La situación de la red viaria se considera crítica. Mas de la mitad, un 52 %, presenta deterioros de gravedad. Los datos no pueden ser más preocupantes, y los aporta la Asociación Española de Carreteras. Nada más y nada menos que 34.000 kilómetros de vías requieren con urgencia actuaciones, que no deben ser parchear sino reparar la totalidad, desde el asfalto, pintura, señalizaciones a indicadores para tomar una dirección u otra, ya que en muchos de ellos las letras no se leen.
“Muchas carreteras inauguradas como autopistas y autovías dan la sensación ahora, en algunos tramos, de parecer camino de cabras”
Como quiera que España lleva años sin presupuestos, no creo razonable hablarles de las inversiones al respecto por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Es curiosa esta última denominación, la de movilidad sostenible. Sencillamente habría que cambiarla por movilidad peligrosa. En fin, de todos los datos que se dan, muchos de ellos sin constatar, el ministerio asegura haber invertido 1.900 millones de euros durante 2025 en la conservación de carreteras. ACEX es la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras. Sus cifras no coinciden en absoluto con los del Gobierno, al estimar en 5.000 millones anuales la cantidad necesaria para lograr un nivel óptimo de conservación. Debe ser así, al comprobar personalmente el estado tan impresentable en que se encuentran la mayoría de carreteras estatales, pero también regionales. En consecuencia, el déficit acumulado en estas necesarias inversiones supera en este 2026 los 13.000 millones.
La buena salud de la economía española depende especialmente del turismo. Muchos de estos visitantes llegan a España en sus coches y caravanas, sin olvidar el trasiego constante de camiones que circulan de un lugar a otro de la UE. Esto que digo va de la pésima imagen que damos sobre la supuesta modernidad española, y demostrarla, de inicio, a través de unas buenas infraestructuras de comunicación. ¿Dónde se va el dinero que no llega a estas carreteras? Buena pregunta con innumerables respuestas que todos conocemos, así que no es necesario que se las recuerde.
2025 supuso en España un récord absoluto en lo que se refiere a viajes de largo recorrido por carretera. Cada vez somos más y también mayor el número de vehículos, lo que supone al tiempo un alto porcentaje de siniestros. 101.306 se produjeron en 2023 y 101.966 en 2024. Resulta obvio que el mal estado de las vías influye muy negativamente en la seguridad vial, y evitar con ella accidentes. Pero es que además en un mundo preocupado por la contaminación y evitarla por el bien del planeta, ahora sabemos que mejorar el estado del firme de las carreteras hace que los trayectos sean más cómodos y seguros, al tiempo que ayuda a ahorrar combustible y reducir la contaminación. A esta conclusión ha llegado un estudio impulsado desde la Universidad Politécnica de Valencia. En él también se dice que las carreteras lisas reducen el desgate de los vehículos y genera beneficios ambientales, ya que menos emisiones equivalen a un menor impacto sobre la contaminación urbana y la huella de carbono. Podemos deducir de todo esto que la mala conservación de nuestras carreteras, organismos y cargos responsables de la situación, están provocando un innecesario aumento de la contaminación. Por tanto, no podemos creer que aquí se tomen medidas adecuadas para paliar el cambio climático.
“La mala conservación de nuestras carreteras, organismos responsables, están provocando un innecesario aumento de la contaminación”