Unos días después de San Valentín

Somos extraños para mostrar el amor e incluso hacemos divisiones sobre el mismo. Una chispa, la llama, fuego ardiente, nudo en el estómago… A lo largo de la historia y, en especial con las películas que hemos visto, se ha querido definir lo que se siente con el amor de ésta y otras maneras. Vivir con él puede ser tan complicado como no hacerlo. Se destaca siempre el primer amor, pero se busca también cuando se ha perdido, sea por lo que fuere. El amor es la hostia. No se me ocurre mejor expresión  que resuma lo bien que se encuentra la mente y el cuerpo cuando están,  ambos, enamorados. Separo la cabeza del resto, porque los sentimientos que tenemos almacenados en la azotea son fundamentales en el transcurso de nuestra vida. Ahí radica el amor que sienten las personas. El corazón es un órgano que bombea nuestro cuerpo, pero nada más. En la cabeza están los sentires, comportamientos y tolerancias. Ahí das el paso de amar, y desde ahí se conciben diferentes amores, desde el especial por alguien, al que abarca más porque te apena y reaccionas ante lo que pasa a tu alrededor, o te cagas en la madre que nos parió a todos por los niños que mueren en el mundo, de hambre, desamparados o prostituidos por hijosdeputa.

Se ha escrito tanto al amor, que no quiero recordar a nadie en especial, simplemente hacerlo yo también. Por supuesto que San Valentín es una gilipollez de grandes almacenes, pero si sirve para recordar que hay que quererse, bienvenido sea. Amar no es fácil, parece fácil, pero no lo es. Tras un día, viene otro, y vuelta a empezar. Y están también las circunstancias de la vida, buenas para unos y malas para otros. La cabeza  almacena todos estos hechos, y los procesa junto al amor, ahí está el problema. No es que quiera decir que el dinero de la felicidad, pero ayuda. Si no tienes problemas para comer, para pagar la hipoteca y cuentas con trabajo y lo demás, se ama más libremente. Asumo el riesgo de parecer materialista, pero pienso efectivamente en la justicia social. Decimos amar muchas cosas, y comprender lo que sucede, pero no es lo mismo la perspectiva desde la que lo veo yo o tú, a la que puedan tener otras personas excluidas, por supuesto, también de amor. ¡Que grande y necesario es el jodio amor! Me gusta, me gusta mucho amar un día, a la luz, el calor, a las nubes, la lluvia, a un niño, a otro ser, esta vez mayor. Sin duda, el mejor amor es el que se da entre personas.

Share This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *