TRABAJADORES LLAMADOS FUNCIONARIOS

Artículo publicado en el Diario Montañés. 19 de julio de 2012

funcionario2Que nadie me quiera convencer que entre tanto banquero descarriado, constructores a la fuga, aseguradoras y multinacionales de todo tipo ahuyentando a la ética y las buenas prácticas, el que mató a Manolete no fue un toro, sino un funcionario. Muchos de los citados y otros que no me entran en el texto, cuando vivían a lo grande y gastaban como magnates, no se acordaban de los trabajadores públicos para nada, porque más bien les despreciaban como si fueran unos colgados que no sabían hacer fortuna a través del pelotazo rápido que antaño se daba en España como casi único principio empresarial. Los tiempos han cambiado paral mal y, ahora, esos mismos jalean y palmean a la política cuando recorta pagas extras y días libres, como si la escasez de dinero y recursos en este país tuviera que ver con los cientos de mileuristas que llevan trabajando casi treinta años en la administración para semejante soldada. Nada que ver con las comilonas, viajes y gastos personales suntuosos que se daban estos efímeros comerciantes de promociones, equipamientos, tecnologías o lo que fuera menester con tal de lograr ganancias rápidas y abundantes. Por cierto, muchos de estos tratos se cerraban también con las administraciones, mientras los funcionarios alucinaban de en qué se gastaban los cuartos que salían y salen de los impuestos que pagamos. Tampoco quiero dejar de lado a los funcionarios de mayor responsabilidad que ven aumentar los problemas y su ansiedad, mientras les recortan el sueldo. Pongamos pues a cada cual en su sitio y tengamos en cuenta que un funcionario es un trabajador más, y que buenos y malos los hay en cualquier profesión. Eso sí, no discutamos sobre lo que funciona bien y mal en este santo país, porque al final los funcionarios saldrían mejor parados que otros profesionales que llegaron a perder la vergüenza en disparar sus ingresos a base de ladear toda responsabilidad ante lo que es la justicia, el honor o la convivencia social.

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