TODAS LAS DEMOCRACIAS COMO LA MÍA

Ni todo es verdad ni todo es mentira de esta larga frase que extraigo de una novela de Eduardo Mendoza (El laberinto de las aceitunas). Dice esto: “… El marxismos nos acecha, el capitalismo nos zahiere y somos blanco de terroristas, espías, agentes provocadores, especuladores rapaces, bucaneros fanáticos, separatistas y algún judío de los que nunca faltan. Impera la violencia, cunde el pánico, la moral ciudadana se va al garete, el Estado surca galernas y las instituciones se asientan sobre arenas movedizas”. No sé si queriendo, se define el mundo como ha sido, como es, y también las diferentes ideologías que basan su ideario en algunas expresiones de las de expuestas y desprecian otras. Los países forman bloques e intentan imponer sus ideas y su forma de vivir al vecino cercano o lejano. Nunca preguntan lo que piensa al respecto. Arrollan. Las grandes potencias se llaman así en gran parte porque imponen. Tienen las armas más poderosas para meter miedo, está la guerra, la economía de Wall Street, la bomba atómica o cerrar el grifo de la comida o el agua.

DEMOCRACIA PARA MI WEBLa masacre que acaba de suceder en El Cairo, Egipto, es una prueba más de imposición. De la tristeza he pasado a la risa cuando las reacciones ante un nuevo atropello internacional, es pedir que la ONU – que no vale para nada- se reúna y tome algún tipo de medida, que más tarde difícilmente se cumplirá. La ONU son cuatro que mandan con Estados Unidos a la cabeza, que es quien dice lo que hay que hablar y lo que hay que acordar. Si en la mayoría de las ocasiones, se queda la reunión en nada, mejor para los poderosos. Eso sí, los crímenes como el egipcio quedan impunes para vergüenza de los que la tenemos. Vivir los conflictos lejanos desde la comodidad de nuestro sofá frente a la tele, siempre ha sido el mayor problema para actuar directamente contra ellos. Eso, y que cada bloque tiene sus potentes medios de comunicación,

con la televisión sectaria al frente, que cuentan la película como más les conviene, y la lista de muertos es una más, como antes Siria, Chechenia o las guerras civiles africanas, donde hay que poner a salvo para las potencias el oro, el petróleo o los diamantes. Si algo ha demostrado esta crisis, es que las democracias asentadas tienen más agujeros que un colador. Ya saben: la corrupción, las comisiones, paraísos fiscales, pactos repugnantes, abandonar a su suerte a los ciudadanos con menos recursos con recortes y más recortes, etcétera. Sinceramente, no creo que podamos enseñar mucho de democracia a los países que la añoran. Pero al menos podríamos respetarles, sin pensar por una vez que las fronteras del mundo son inamovibles y pobre de aquel que se atreva a cambiarlas las reglas, como acaba de pasar en Egipto. La respuesta de exigir una democracia real, sin tutelas militares, ha sido la masacre de los ciudadanos.

Share This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *