Señales de humo económicas

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Las señales de humo que utilizaban los indios no eran sino una forma brillante de comunicación entendible. En el estado actual de la economía ocurre que mucho de lo que se afirma es tan solo humo, porque los acontecimientos de grandes ajustes laborales, más paro y prejubilaciones, no hablan precisamente bien de lo que establece la definición de recuperación: vuelta de una persona o una cosa a su estado normal después de atravesar una situación negativa.

 Así lo parece: cuesta afirmar tajantemente que la economía ha tomado finalmente la senda de la recuperación, cuando todo lo que se oye y se lee en la materia tiene que ver con ajustes de plantillas en los bancos, directamente salen a miles los despidos o bien se toma el camino de las prejubilaciones, especialmente en las grandes multinacionales. Este es el guión de habitual, poco o nada diferente en el resto de Europa, sumando incluso la incertidumbre que ha generado el abandono inglés de la Unión Europea. Me hago eco inclusive de la noticia de que la inversión del ladrillo ha regresado a España, aunque a nada que me desplazo veo terrenos y solares huérfanos de grúas que confirmen este exagerado despegar inmobiliario. Podríamos ir resumiendo que la buena economía está en manos de unos pocos, y que generar más trabajo, vivienda y alimentación para todos es la gran cuestión pendiente, desgraciadamente más centrada en las palabras vacías que en los hechos reales.

Para hablar de que la economía va mejor el análisis de pizarra debe ir por tres epígrafes muy claros. El primero es que los desempleados de la crisis estén recuperando su trabajo, aunque no sea en el mismo campo en el que ganaban un sueldo antes de ser despedidos. El segundo es que, efectivamente, los jóvenes encuentran oportunidades de trabajo que, hoy por hoy,  es un mero espejismo. Y el tercer epígrafe es que la economía debe ser también capaz de generar oportunidades entre los inmigrantes que buscan mejorar su vida o los desplazados y refugiados por los no pocos conflictos bélicos en vigor. Hace escasamente veinte años el debate dentro de Europa era suprimir fronteras y la libre circulación de personas, especialmente los trabajadores. A los problemas y futuro profesional de la juventud también se le mostraba gran atención, y las medidas económicas e inversiones reales eran generosas en este sentido. Hoy todo ha cambiado.

 “Generar trabajo es más una cuestión de palabras vacías que de hechos reales”

La Europa actual no hace ni política ni economía, porque sus principales instituciones están desbordadas por los acontecimientos. Primero fue la crisis económica en sí. Los gobiernos ubicados en las grandes capitales europeas no estaban preparados para lo que vino. En muchos casos se ha visto que no lo tenían previsto, no lo esperaban, y las soluciones rápidas y eficaces fueron inexistentes. Con la debacle económica llegó la Troika, con el Fondo Monetario Internacional a la cabeza, y Europa perdió gracias a los rescates económicos de países enteros buena parte de su independencia económica.  Como si de la ley ley de Murphy se tratara y su definición de que “si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal”, y que no hay dos sin tres, añado yo, el problema de los miles de refugiados llegados al este y centro de Europa han creado una ruptura de lo que con anterioridad era andar un camino común. Como premonición de lo que iba a ser el Brexit, Alemania empezó a encerrarse en sí misma (ya lo ha hecho antes), Francia está atada de manos con su propio problema de terrorismo yihadista, y el inglés David Cameron puso la puntilla con la convocatoria de un referéndum en Inglaterra en el que se votaba quedarse o irse de la Unión. Finalmente, abandonan.

En vez de dedicar esfuerzos y presupuesto europeo a la recuperación, a la creación de empleo y con ello a dejar atrás del todo la crisis, en los próximos años Europa va a estar inmersa casi únicamente en desligar a Inglaterra de los escaños del Parlamento Europeo en vez de recuperar empleos. Los ingleses se van, pero incluso con esta marcha unilateral quieren recibir todo tipo de privilegios y ganancias dentro del maltrecho mercado europeo. Creo que ya no basta con que Europa se reinvente y vuelva a sus orígenes, porque va a tener que sacar de la chistera un auténtico y ambicioso Plan B que permita seguir vinculando riqueza, trabajo y derechos laborales y sociales con lo que ha venido siendo el principio y la esencia europea. Hay muchas generaciones que hemos disfrutado de todo lo bueno que tiene formar parte de la Unión Europea. Precisamente por esto, no podemos hurtar a generaciones jóvenes actuales y otros muchas por venir lo que supone vivir, educarse y trabajar dentro del viejo continente. No está fácil, es verdad. Pero también digo que el edifico europeo se ha venido construyendo durante años con todo tipo de adversidades, zancadillas, egoísmos y traiciones. Los padres creadores de la actual Europa la hicieron posible como es, y ahora nada es tan diferente o imposible para intentarlo nuevamente.

 “Europa va a estar inmersa casi únicamente en desligar a Inglaterra en vez de recuperar empleos”

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