PUERTA GIRATORIA EN LA CÁRCEL

4199605457_8fa0283152_o Los que pueden, cogen las puertas giratorias que hay para ellos en las cárceles, que es lo mismo que decir que, como entran, salen al poco, y toman las de Villadiego. Son dados a hacerse fotos a la salida del trullo cogiendo la mano a algún preso de larga duración – y sin pedigrí alguno, evidentemente -, no vaya a ser que como por alguna extraña razón tengan que volver y es mejor dejar amigos tras los barrotes. Es la imagen de las dos justicias a la española la que impone esta desigual realidad, donde el que tiene un buen abogado de la jet set se libra, y el que no, que le den morcillas y dolores de espalda constantes en el camastro carcelario. Blesa, el comprador de bancos americanos cuando peor estaba la crisis e ideador de las preferentes que han dejado a cientos de miles de españoles de Bankia en la ruina total, ha estado quince días en la cárcel, y mucho se me hace.

Es muy arriesgada la apuesta de los que podrían entrar algún día, como Urdangarin. Desde luego, yo no me juego el sello de oro de mi primera comunión, porque lo pierdo. Entre marrullerías, corrupciones, atajos y fiscales contra jueces, este es país que genera poco crédito. Y si alguien lo recibe son los bancos que han provocado la crisis y los banqueros multimillonarios que pegaron un pelotazo de a 45 millones la jubilación. Se nos cae la cara de vergüenza a los que vamos en alpargata por la calle y no a Blesa con esa camisa tan hortera con la que sale de la cárcel y vaya usted a saber si luego enmarcará para contar batallitas en el salón de su casa entre gin tonic de Befeeater 24 años y de London 10. Empiezo a pensar que las puertas giratorias de la cárcel son para los caciques que apestan a corrupción, pero que tratan de tapar, como si nada, con Loewe y zapatos tods para el verano de Mallorca.

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