Pongamos que hablo de Madrid para lo que no hay que hacer

Lo normal es que elogiemos a las grandes ciudades por ser abiertas y no cerradas. Madrid vive lo último, y son muchos los ciudadanos, de allí y de allá, que no comprenden que se llegue a semejante situación por no entenderse el Gobierno central y el autonómico. Cada día se anhela más, ante el empuje imparable de colegios médicos y sociedades científicas, que España organice un auténtico comité de expertos que se ponga al frente de intentar frenar y superar esta pandemia.

Por decirlo así, la bronca ha sido la música que más ha sonado en España desde el inicio de la pandemia por este maldito coronavirus. Se ha tensado tanto la cuerda, y en tantos frentes, que al final vivimos el esperpento de Madrid, capital de España, y, como tal, la única ciudad que experimenta nuevamente un estado de alarma. Joaquín Sabina la hizo más universal con una canción, esa que empieza así: “Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo. Pongamos que hablo de Madrid”.

En el tiempo transcurrido desde el primer confinamiento, mucho y variado ha sido el lenguaje oficial acuñado para el transcurrir de la grave enfermedad, en la que seguimos inmersos, y para tiempo. A la palabra ya citada de confinamiento, siguió desconfinamiento, continuando lo de las fases de la desescalada, y a renglón seguido la nueva normalidad, para regresar, al final del verano, al cordón sanitario que es nuevamente confinamiento, pero dicho de manera que no impacte. El caso es no reconocer la tozuda realidad. Ante tanto despropósito, lo normal es pensar en improvisación, ocurrencias y momentos surrealistas. Al final, como ejemplo de lo que no hay que hacer, el estado de alarma para Madrid, y las consecuencias que va a generar en todos los sentidos, con la economía a la cabeza. Por cierto, no dejamos de hablar de economía y reconstrucción, mientras no se para de patalear al sistema productivo español, que en 2021 va a caer abruptamente por un precipicio gigantesco.

Los sectores económicos que están en la UVI, como tantos nuevos casos por Covid, son el sanitario, turismo, las aerolíneas, el transporte en general y, por supuesto, no olvidemos a los pequeños comercios y la hostelería, cuyo pronóstico va de mal en peor. Estando y siendo así las cosas, no cabe en cabeza humana que no se hable, que no se acuerde, que no haya unidad en lo esencial: los ciudadanos. No es consuelo, pero no podemos ceñir esta situación solo a España. Como españoles estamos dentro de una Unión Europea instalada igualmente en el marketing en vez de la efectividad del acuerdo sanitario, que implique por igual a todos los países socios. Bélgica cierra durante un mes todos sus bares y cafeterías, Francia va por las restricciones en universidades, y Alemana, ¡siempre Alemania!, ese país sí que piensa en economía desde que se levanta hasta que se acuesta. Nada tranquiliza a unas sociedades desconcertadas, cabreadas, inquietas, que no paran de hacerse preguntas, cuya respuesta es mejor que no se pongan a contestar los medios de comunicación, ya que solo hacen que empeorar el desasosiego que produce querer evitar el contagio o la muerte.  

“Estando y siendo así las cosas, no cabe en cabeza humana que no se hable, no se acuerde, que no haya unidad en lo esencial: los ciudadanos”.

Lo de Madrid, decidido pocos días antes de la Fiesta Nacional del 12 de octubre, nunca tendría que haber pasado. La drástica decisión quiere explicarse como salvaguardar la salud de los madrileños. Vale, pero genera al tiempo un montón de interrogantes. Uno de ellos es por qué no se hace lo mismo en otras comunidades que no están mejor que la capital. A los españoles nos molesta cada vez más las diferencias que se crean, dependiendo de uno u otro territorio. Nada debería mezclarse con superar el coronavirus. Habría que actuar igual en cualquier punto de España que lo requiera, y no esperar a que los números de contagios se desborden para decretar estados de alarma.  

¿Qué será lo siguiente a lo de Madrid? Inquietante pregunta para cómo se actúa en España, y eso que entre el Gobierno de la Nación y el de esta comunidad autónoma había un comité Covid para el seguimiento de la pandemia. Esto del comité de expertos se debería haber hecho desde el minuto cero. Pienso que se creará por el imparable empuje de colegios médicos y sociedades científicas. Los miembros de estos comités son los que han de tomar las decisiones, e intuyo que los ciudadanos viviríamos más tranquilos sabiendo que lo hacen por el bien común. Una vez más, y ante el empeoramiento de casi todo, quiero pensar que estamos a tiempo de hacerlo mejor. Los Gobiernos deben abrirse a los hechos. Acaba de pasar en Estados Unidos con el contagio de Donald Trump. Harecibido un tratamiento único experimental, que no está al alcance, ni por asomo, del resto de los mortales. ¿Así es como queremos recuperar la confianza ciudadana? Pues así no vamos hacia ninguna salida.  

“¿Qué será lo siguiente a Madrid? Esto del comité de expertos se creará por el imparable empuje de colegios médicos y sociedades científicas”

Share This

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *