Póker de ases jugado por niños

El aumento de las apuestas de todo tipo entre menores no ha hecho aún saltar suficientemente las alarmas. Entretanto, las consecuencias de esta desgracia son patentes en muchos jóvenes y sus familias. Y es que éramos pocos y llegó Internet con el juego online. Un mayor control oficial no estaría de más.  

La proliferación del juego entre niños y jóvenes es otro de esos problemas que, por una u otra cuestión, no se reconoce abiertamente en España. Este caso me recuerda a otros, como la prostitución, que se quiere combatir, mientras no deja de publicitarse en las páginas de anuncios de periódicos, por el negocio que supone de jugosos ingresos. Pues lo mismo ocurre con el juego y la televisión, donde los spots que te lo meten por los ojos copan muchos minutos de descanso en la visión de películas, series y realities.

Cuando se habla de parálisis política por falta de un Gobierno constituido, son muchos los daños colaterales, partiendo de que es necesario contar con un presupuesto que sustente las diferentes necesidades económicas y sociales del país. En este supuesto está también la causa de un mayor control de las casas de apuestas, que crecen como las setas, y que en la mayoría de ciudades y grandes municipios españoles sustituyen a los comercios tradicionales de toda la vida. Quién puede entrar y no entrar a estos negocios de juego y apuestas es una de las principales cuestiones. Igual que somos exigentes con los jóvenes y el botellón, con los jóvenes y las drogas, con los jóvenes al volante, con los jóvenes y el acoso escolar, hay que sumar a todo ello algo si cabe similar o más que preocupante como que se conviertan en ludópatas a temprana edad.

“Con el juego y la televisión,  los spots copan muchos minutos de descanso en la visión de películas, series y realities” 

Los padres, en la mayoría de los casos, ni se enteran. Y no se enteran porque los jóvenes prefieren acudir al juego a través de Internet, y su ordenador y móvil. ¿Cómo se controla esto en un ambiente familiar aparentemente tranquilo? Desgraciadamente, cuando se detecta el problema suele ser demasiado tarde: deudas, microcréditos concedidos, denuncias, impagos, juicios, etcétera.

Los que más saben del tema hablan y piden prevención, información, vigilancia y supervisión de los locales de juego, pero aquí sí que nos hemos puesto la venda después de la gravísima herida. El juego mueve a empresas poderosas, que además plantean un marketing altamente contagioso, que incluso se refleja en las camisetas de los grandes equipos de primera división. Pero sobre todo ello debe primar el interés del menor, su educación y capacidad de tomar decisiones según la edad, sin tentaciones innecesarias que parecen toleradas socialmente, porque nadie da pasos.

El sector del juego mueve anualmente en España 43.000 millones de euros, una cifra mareante. Además de una regulación realista, exigente y controlada, personajes públicos como los futbolistas deberían apartarse de recomendar en alto lo mucho y rápido que se gana con el juego, me da igual la modalidad que elijan. Con decir que hay que “jugar con responsabilidad y solo si eres mayor de edad” o “la práctica del juego puede crear adicción”, no es suficiente. Con el juego, hay más problema en la calle y, sobre todo, en los hogares, de lo que se debate al respecto en los foros políticos o periodísticos. Puedo equivocarme, pero da la sensación de que se pasa por alto el problema y, en todo caso, con los cientos de casas de apuestas que han abierto en los últimos años, jóvenes y mayores se ven invadidos por el cuento de hacerte millonario al instante. La vida en plan casino, con el Póker, Ruleta, BlancJack, Tragaperras… Los valores del trabajo, el esfuerzo y la felicidad pueden esperar.  Y es que cuando lo has perdido todo, ya solo te queda la familia, porque los poderes públicos que antes han mirado hacia otro lado con el póker de ases jugado por niños, también lo vuelven a hacer cuando la adicción al juego ya no tiene solución.

“Además de una regulación controlada, personajes como los futbolistas deberían apartarse de recomendar lo mucho que se gana con el juego”

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