Orlando significa arma

200148614-001

Hasta un niño recién escolarizado, salvo si es estadounidense, sabe que en el origen de la matanza de Orlando está el uso indiscriminado de armas. Si bien es cierto que odio y pistola son términos que hacen maridaje, dar licencia de uso de rifles, fusiles y metralletas a intolerantes de todas las edades, es contribuir a más asesinatos indiscriminados de aquí a poco. Tras lo de Orlando, tristemente sólo cabe pronosticar esto de ¡hasta la próxima masacre!

Orlando es la ciudad norteamericana del gran Parque de Walt Disney y ahora también de la matanza homófoba  de 50 inocentes en el club gay Pulse. En el mapa de Estados Unidos Orlando se localiza en la Florida central, al sudeste del país. Parece ser que su nombre proviene del que tuvo un soldado que participó en las guerras contra los seminolas, hubo tres, la primera en 1817 y la última en 1858. Los indios seminolas ocupaban este territorio antes de la llegada de los europeos. Indago un poco más sobre el origen de este nombre y pronto encuentro otra parte de su significado que lo vincula a las armas. Se trata de la expresión ort-land, la espada del país.

En mayor o menor medida, todos los países tienen problemas, pero lo que ocurre en Estados Unidos con el acceso tan irresponsable de los ciudadanos a las armas, no tiene ni pies ni cabeza (en inglés: has neither head nor tail). Se suceden las matanzas indiscriminadas en colegios, institutos, centros administrativos y ahora este club gay. El origen del problema se conoce, el por qué suceden estas tragedias se sabe, y quienes terminan apretando finalmente el gatillo han contado en muchas ocasiones, con antelación, lo que iban a perpetrar. Las casas en Estados Unidos veneran lo mismo a la bandera que a las armas de todo tipo. Una familia se siente protegida de verdad si posee una pistola, un rifle, un fusil o una metralleta. No se explica entonces para que están la policía, un ejército que es el primero del mundo, e incluso tantas agencias de inteligencia, muchas de las cuales son desconocidas para los ciudadanos. Cada nuevo crimen (cada siguiente suceso es mayor el número de muertos) se repite la misma canción: hay que restringir el acceso de los ciudadanos y especialmente de los jóvenes a las armas. Ni es posible hacerlo ni lo será en el futuro, mientras el poderoso lobby de las armas en Estados Unidos esté tan infiltrado en los poderes políticos, económicos y sociales de la primera potencia del mundo. Resulta alucinante que a pesar de vivir en la nación más rica y acomodada del planeta, puedas perder la vida en cualquier momento a manos de un tonto a las treses, incluso cuando estudias en tu propia escuela o universidad.

 “A pesar de vivir en la nación más rica, puedes perder la vida en cualquier momento”

Ahora es la homofobia de un loco, ayer fue un alumno frustrado, y mañana el asesino puede ser alguien que traslada su problema concreto a la calle, matando a todo el que se encuentra a su paso. La violencia de muchas películas norteamericanas se vive en la realidad si cualquiera puede llevar una pistola en la cintura. Obama, todavía presidente norteamericano, no ha convencido a casi nadie en su afán de reducir la venta de armas y licencias para su uso. Me huelo que si gana Trump o Clinton la carrera presidencial, nada va a cambiar, porque este país lleva en su ADN este comportamiento que proviene de la Norteamérica más profunda de las películas del oeste.

Entre tanto desastre, algo resulta positivo: Estados Unidos no ha exportado a otros países su modelo de democracia que lo mismo contempla esto de una casa, un arma, que tener en muchos de sus estados un corredor de la muerte para presos con delitos graves a sus espaldas. Podemos entrar en todo lo que se quiera, desde el terrorismo, la Yihad y la lucha internacional contra el mal, venga de donde venga. Coincidencia o no, desde lo de las Torres Gemelas de Nueva York, Estados Unidos viene sufriendo un mayor blindaje mediante guerras, servicios secretos, seguridad interna, discursos como los de Trump (¡ya veremos lo que pasa si gana!), y la creencia de los estadounidenses sobre su propia seguridad teniendo a mano un fusil de asalto.

La matanza de Orlando pasará a engrosar la lista de sucesos de este tipo que cada poco tiempo, cada vez a menos intervalos, se suceden en alguna parte de la patria de Washington, Jefferson o Lincoln. Los padres de esa nación, que colonizaron también Orlando, se llevarían las manos a la cabeza al ver hoy un país que no ha cambiado tanto a la hora de superar la violencia que en si generan las armas. “En el fiero combate en señal de victoria, fulgor de cohetes, de bombas estruendo, por la noche decían ¡se van defendiendo!” Entre otros muchos sentimientos respetables, al principio del propio himno nacional norteamericano se describe de esta manera una forma de ser y de pensar que aún debe de seguir luchando muchísimo por erradicar las armas en sus calles, dentro de sus casas y dentro de sus colegios.

 “Washington, Jefferson o Lincoln se llevarían las manos a la cabeza”

 

Share This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>