NOS QUITAN LOS BARES

BARHay barres que han echado la persiana de cierre para siempre, sin esperar siquiera a oír cinco días seguidos a Luis de Guindos, Ministro de Economía, decir que la recesión se ha terminado. Han preferido ponerse en manos de la multinacional Coca Cola para que, con sus anuncios, hacer volver a los españoles a la barra del bar, pedir el chato, el cafelito, el blanco o el vermú. Ni por un instante pensemos que es un hecho aislado. La crisis ha devorado en estos últimos años, nada más y nada menos, que 72.000 bares: uno de cada cinco. Es tan grande el susto en el cuerpo que tienen los hosteleros de siempre, que han ajustado precios, tapas y menús todo lo que pueden. Pero no ha sido menos la alarma que hemos vivido los españoles desde el año 2007, un periodo negro tirando a carbón para el gasto, aunque fuera mínimo como tomarse la cerveza de siempre a diario en tu bar favorito.

 Ha pasado y está pasando que ahora se lanzan las campanas al vuelo de que la cosa va a mejor, al tiempo que el panorama general sigue siendo el mismo: millones de parados, personas sin empleo, familias apuradas y sueldos que no llegan. Más otra pequeña gran cuestión: en nuestras costumbres,  se ha impuesto con un presupuesto de gasto fijo para toda la semana en el que no entra alternar. España es un país de bares, de salir un poco a diario, aunque sea en el bar que hay debajo de casa. Como mantengo, hemos variado costumbres esenciales para nosotros y, de repente, somos más alemanes, más caseros a diario y también en el fin de semana. Siempre queda sacar de casa la tortilla y la bota de tinto de verano casa para irse al campo o la playa, pero los bares y chiringuitos tienen que vivir de algo. Dicen que es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Chorradas. mire usted. Lo que hemos hecho siempre aquí es vivir bien, que no hay que confundir para nada con estar ociosos continuamente. Trabajar para vivir, encontrar empleo para poder ganarte la vida y darte un respiro de cuando en cuando, es lo que realmente hay que intentar hacer. Ahora hay menos opciones, porque muchos anhelan vivir para trabajar y no perder el empleo. La chapuza que no han hecho es bien gorda.

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