NORTE, SUR Y MERKEL

imagesca0vt4af12“Norte y Sur” es el nombre de una serie de Hollywood que narraba las fricciones legislativas y territoriales anteriores que dieron paso a la Guerra Civil Americana, donde vencieron norteños sobre sureños. Nunca antes Europa, naciendo como Comunidad Económico Europea (CEE), para pasar luego a denominarse Unión Europea (UE), había tenido parecidas fricciones entre dos bloques bien diferenciados donde los ricos, el norte, comandado por Alemania, quiere imponerse en todos los sentidos al sur, donde gracias a que está Francia, Italia y España, que dicen nanay de la china. La cancillera alemana Ángela Merkel, es la jefa de estado mayor político del norte de Europa. Una mujer ambiciosa, que, una vez más, como siempre hicieron los germanos, extiende su poder económico, idioma e influencia geopolítica en la Europa Central, Países Bajos, y antiguos naciones satélites de la Unión Soviética, hoy inmersas dentro de la UE, o con aspiraciones a entrar cuando Alemania dé el sí. En esa zona europea, Merkel sólo tiene una chinita en el zapato; Polonia, que se siente más cercana al sur que al norte que a aplastó antaño.

No me gusta nada el juego de Alemania, sus pretensiones futuras (sólo hay que recordar el pasado), ni tampoco la deslealtad institucional con la que está actuando como algunos de sus socios dentro de la Unión, aunque confío en que Francia la ponga – como también hizo antes- en su sitio. Merkel y el país que dirige con mano de hierro crea hoy por hoy muchas desconfianzas, recelos y, por qué no decirlo, odios. Mucho de lo que está pasando a España y en España, miramos directamente a la Merkel. Llega a España, habla, dice una cosa, y luego hace otras que son negativas para nosotros. Es un doble lenguaje, hipócrita. Menos, pero lo mismo hace Estados Unidos, Inglaterra y Noruega. A estos hay que señalar con el dedo, aunque es justo decir que Barak Obama, al que apoyo en estas elecciones presidenciales norteamericanas, nos mira con mejores ojos y sería bueno para nosotros que revalidara. No deseo lo mismo para Merkel, y ya han caído muchos dirigentes europeos que se han apartado del camino del europeísmo. Camerón, primer ministro de Inglaterra, nunca ha disimulado ir en contra de la Unión Europea. Pero Merkel se desdobla, porque defiende todo aquello en lo que no cree.

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