NIÑOS QUE PAGAN LOS PLATOS ROTOS

Publicado en el Diario Montañés. 6 de Noviembre de 2011

 En el Olimpo de los Dioses de la antigua Grecia, Ilitia era la diosa de los nacimientos y Hebe la diosa de la juventud. Para cuando las cosas pintaban mal, estaba Asia, diosa del socorro, que debía tener lo suyo contra Fobo, el dios del pánico. Hoy los niños se preguntan por qué dios permite determinadas crueldades contra ellos, y la prueba más infame son los cerca de nueve millones que mueren de hambre cada año. Es una estadística que no importa, porque en las urbes y pueblos del mundo rico estamos a otras cosas, con otras preocupaciones, aunque aquí también la infancia paga en muchas ocasiones los platos rotos de una sociedad capaz de llevar su odio hasta las propias carnes de los niños. No es la primera ni será la última vez que, como consecuencia de un divorcio traumático, los niños quedan atrapados en tierra de nadie, y son dañados terriblemente por la mala decisión que pueda tomar uno de sus padres en venganza contra su ex pareja. ¿Qué motiva que una madre tire a su recién nacido a un contenedor de basura; que un padre secuestre a su propio hijo; o que uno de los dos que conforman el matrimonio decida matar a sus vástagos para que nadie disfrute de su alegre compañía? El odio, sin duda. Pero, desgraciadamente, también están las creencias e incluso las religiones y el papel que dan a padres, madres e hijos. Así se entiende el reciente suceso acaecido en China, donde la vida de un niño vale lo que vale. Un camionero atropelló a un pequeño de cinco años y, ante los problemas que le podía originar el seguro y la indemnización, decidió aplastarle con el camión y matarle, porque todo el papeleo consiguiente le resultaría menos engorroso y más barato. No cayó en que su crimen fue grabado y el vídeo corre por Internet como la espuma. Los años de prisión que le caigan a este ciudadano chino, francamente, me importan un pimiento. Es el país en sí el que se lo tiene que hacer mirar, porque carece de una legislación adecuada donde la protección de los más pequeños sea todo lo firme, segura y rigurosa que debe.

 La protección legal hacia los niños nunca es suficiente. En nuestro país, por ejemplo, cada vez estamos inmersos en más casos de asesinatos de niños o de jóvenes chicas por culpa de novios despechados o de quinceañeros malévolos cuya conducta es imposible de descifrar incluso para la experimentada policial. Un caso mal cerrado, además, puede dar pie a otro. Lo mediáticos que se hacen estos sucesos no ayuda precisamente. Locos y desalmados hay en todas partes. Que un joven entre armado a un instituto americano y empiece a disparar a diestro y siniestro ya no es una película de Hollywood sino la realidad de un país que vive en la contradicción permanente de querer educar a sus jóvenes mientras permite la legalidad de llevar armas. Pero Noruega es un país más  recto, nórdico, y la masacre de jóvenes que se produjo recientemente seguramente no tendrá nunca explicación lógica. El caso es que hay padres que han tenido la gran suerte de tener hijos, y no los merecen. Nadie ha dicho que educar sea tarea fácil, pero cuando maltratas y utilizas como moneda de cambio a los niños resulta del todo aborrecible. Y no digo nada si el caso termina finalmente con el hallazgo de los niños asesinados, con lo que se esfuman en segundos las pocas esperanzas que quedaban de abrazarlos nuevamente y volver a disfrutar de ellos.

images Nunca entenderé esta forma de locura, de venganza tan repugnante, tan antinatural, acabando con una vida de tan sólo un año, dos, cinco o los que sean. Les das la vida y un día decides quitársela porque sí. No puedo llamar padre o madre a alguien que actúa así. A posteriori, podrá decir que le cegó la ira, le inundó la rabia, le llenó el odio, le invadieron los celos, la venganza le embargó, y lo empeorará más. Arremeter contra un niño con semejantes argumentos es la fuerza bastarda que emplean despojos humanos. Cuando te llegan noticias de este tipo de crímenes, nunca le das crédito a la primera. ¿Qué un padre o una madre ha asesinado a sus hijos como venganza pasional? De todas formas, hay muchas maneras de matar a un niño. Contado lo de China, hay otros países que les dan un fusil y les mandan a la guerra. En otros, les meten a la mina, a trabajar como burros con seis años, y también existe la esclavitud infantil, la prostitución infantil, la venta de niños, la de sus órganos, o arrebatárselos a sus padres naturales para vendérselos a otros por el cochino dinero. Desde que el mundo es mundo, no todos los niños corren la misma suerte de crecer como dios manda. Nos acostumbramos a los malos tratos hacia ellos y los terminamos asumiendo como tales. En la crisis, lo primero que importa es uno mismo, y es entendible pero no por ello asumible. Los niños deberían estar protegidos ante todo y contra todo. Sigo creyendo que la educación está para enderezar conductas. Educarse para tener valores, contra la violencia sexista, contra el maltrato infantil, contra las injusticias que cometemos hacia los países pobres y sus ciudadanos más desfavorecidos. A pesar de creer firmemente en el educando que es gerundio, cada vez que leo que un nuevo niño ha pagado los platos rotos, me desinflo, y doy un paso más en mi pérdida personal de fe hacia mis semejantes.

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