Momento para ponerse de acuerdo

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Todo atentado terrorista da paso a declaraciones, intenciones y también expresar barbaridades. Lo que hay de cierto es que esta vez le ha tocado a Barcelona, nuevamente en Europa, como antes ha sido Londres, Paris o Bruselas. No podemos conformarnos con decir que no hay seguridad total, porque es como renunciar al valor esencial que es vivir en paz y convivencia. En España, pero esencialmente en todo el territorio europeo, es ya momento de ponerse de acuerdo en lo que podemos aún hacer.

Agosto de 2017. Antes del verano asistíamos atónitos a un debate estéril entre quienes creen desde la política que el espíritu de la Transición española de 1978 está vivo y otras nuevas formaciones que opinan lo contrario.  Siempre he sido un tanto voltairiano al pensar como el célebre filósofo francés que hay que amar a nuestro país aunque nos trate injustamente (paro, corrupción, desahucios o sueldos escuálidos). Viene a cuento porque en los meses anteriores al actual se ha hablado mucho de la nación de naciones que debe ser España, hasta llegar a leer que en Las Baleares se impulsa que sus islas sean mini estados. Pues bien: el atentado terrorista en la Rambla de Barcelona nos ha expulsado de cuajo de este loco contexto y nos devuelve a la realidad diaria de querer seguridad, que se vive en Inglaterra, Francia, Bélgica o Alemania, donde coexisten una larga lista de atentados con cientos de muertos y heridos.

Hasta ahora hemos vivido con la paradoja de ser un país con una gran experiencia antiterrorista, por los años de lucha contra ETA, hasta verla borrada del mapa. Esto es ya historia, porque los muertos y heridos de Barcelona y Cambrils, sumando también los de los trenes de Atocha en 2004, nos sitúan en un nuevo y desconocido escenario del terror, que requiere de prioridades absolutas dentro de la política nacional y también comunitaria en pro de esa necesaria seguridad. Es cierto que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llevan a cabo una labor encomiable. Hay que ponerlo de manifiesto en el decisivo papel de los Mossos d´Escuadra catalanes en el último atentado yihadista en España y Europa.  Pero estando unidos es como más seguros nos sentimos los ciudadanos. Esa unión la da una vigilancia e investigación común. No vale con decir que la seguridad absoluta no existe. Tampoco con denominarla una guerra no declarada. Son valoraciones que a los ciudadanos nos hartan. Indignan igualmente los tuits de Trump (la insensatez no descansa siquiera en momentos tan dolorosos) sobre lo que hay que hacer con los terroristas nada más atraparlos. Lo que urge hacer, pasando de las promesas vacías a los hechos reales, es la creación de una macro seguridad europea, porque este nuevo escenario supera a las policías nacionales y no digamos a las locales.

 “A los ciudadanos se nos harta con decir que la seguridad absoluta no existe o que es una guerra no declarada”

Estos atentados trastocan significativamente nuestra convivencia. Este año, en el Día Nacional de Francia, Niza ya no ha disfrutado de sus famosos fuegos artificiales en su majestuoso paseo marítimo. ¿Qué pasará ahora en la Rambla? Ya tenemos las ciudades llenas de bolardos, aunque aquí lo que está en cuestión es ir a trabajar, a estudiar o a pasear y no ser disparados o atropellados a bocajarro. Es duro expresarlo así, pero no deja de ser el pensamiento normal de cualquier ciudadano de a pie, en la idea de que Barcelona somos todos. Por lo pronto, vamos a centrarnos en cuáles son nuestros problemas principales para desde el consenso general poder actuar cada día más y mejor contra los terroristas. Es más que seguro que  nuestro turismo va a sufrir un pinchazo internacional, como le ha pasado a Francia, Turquía, Túnez o Egipto. Antes del atentado, donde ha habido muertos y heridos pertenecientes a 35 nacionalidades, solo nosotros somos capaces de enredarnos en lo que se ha venido en llamar turismofobia. Más que nunca, hay que poner a trabajar a la Marca España y sus Comunidades Autónomas en el exterior. Pese a lo sucedido, pocos países hay en el mundo más seguros que España. Hay que recordarlo y hacerlo valer en todas partes. Cataluña va a sufrir especialmente un retroceso en lo que, como para el resto de España, es su principal recurso de hacer caja con el dinero que gastan sus visitantes y turistas.

En la recuperación de esta confianza es en lo que va a tener que trabajar hasta la extenuación el Gobierno catalán con la ayuda imprescindible del Gobierno del Estado. Sin seguridad, nadie somos libres ni independientes. Como no podía ser de otra manera, hemos recibido la solidaridad de los principales líderes mundiales. No podemos acostumbrarnos ni mucho menos conformarnos con repetir el mismo relato cada vez que hay un nuevo atentado. Europa, si de verdad está viva, debe liderar las decisiones a tomar. Porque es el momento de ponerse de acuerdo tanto dentro como fuera de España en actuaciones en bloque. Un buen ejemplo ha sido hablar con una misma voz dentro y fuera de Cataluña, porque podría no haber sido así dado el proceso independentista en el que está inmersa la Generalitat. España, para el resto de Europa, es un ejemplo también en esto, y no se trata de sacar pecho en medio de la tragedia y el drama de muchas familias. Tan preocupados como estamos los ciudadanos por nuestra seguridad personal, la palabra que espanta a tanto desasosiego es unidad.

  “Hay que hacer valer en todas partes que pocos países hay en el mundo tan seguros como España”

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