MACHISMO GORDÍSIMO

Siempre habrá una noticia que haga menos grande a la anterior, sobre cualquier cuestión. Leo la noticia de que un millón y medio de mujeres empleadas y ex empleadas en la cadena norteamericana de supermercados “Wallmart” ha presentado una demanda colectiva contra su empresa, por discriminación laboral. Empezó por una concreta, y la marea de denuncias ha llegado a esta escalofriante cifra que cuesta creer. Al parecer, durante años, estas trabajadoras llevan cobrando una media anual de 5.000 dólares menos que sus compañeros varones de la misma categoría, por el sólo hecho de ser mujeres. Cuando había un ascenso… para los hombres. Y cuando reclamaban justicia, como respuestas recibían estúpidas y machistas excusas que aludían a su físico, o a su maquillaje, o a su peinado. ¡Les prometo que es verdad!

Esto además se sabe cuando acaba de cumplirse hace nada los cien años de la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Nos veíamos muy felices con el rápido cambio de actitudes, pensando que hay igualdad real, incluso con manifestaciones acerca de que no es necesario demandarlo con leyes o normas concretas que sean vigilantes para que esta igualdad entre sexos sea verdad. ¡Toma noticia al respecto, y toma millonaria demanda en lo que supone un grupo tan enorme de mujeres que, juntas, deciden denunciar a su empresa porque ya está bien! Con razón, el título de la noticia alude al mayor caso de discriminación sexual de la historia. Hacer justicia está manos del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, y la decisión que tome puede ser un revulsivo total, un cambio necesario, si es que el veredicto se inclina del lado de las miles de mujeres trabajadoras denunciantes.

Habrá que seguir este asunto, como el pésimo ejemplo que es dentro de un país donde la democracia, los valores y los derechos ciudadanos se dan por hechos, aunque ya vemos lo que ocurre y además con una discriminación que no te esperas precisamente de Norteamérica. Si esto pasa en Estados Unidos, no quiero pensar en el resto del mundo. Por eso cuando se habla de igualdad, debemos tener todas las precauciones y asegurar que va bien cuando se cumple a rajatabla, reconociendo de paso lo mucho que queda por alcanzar.

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