LA VIDA COMO TE VIENE

Son las abuelas, por eso de la edad, las que más nos lo dicen: “hay que vivir la vida como te viene, y estar agradecido con lo que tienes, lo primero la salud, porque otros muchos no lo pueden contar así”.  Es cierto: no valoramos la salud hasta que la perdemos, y cualquier noticia mala sobre un cercano o un respetado de nuestra sociedad nos produce un gran golpe interno y, quizás, unos minutos de reflexión al respecto. No he leído ninguna noticia proveniente de la ciencia sobre lo que estoy a punto de asegurar, pero creo que en nuestro adn está grabado el querer siempre más. Se trata de alcanzar metas en la vida, aunque una vez conseguidas le restemos ya importancia, y las más de las veces las conseguimos a costa de perdernos otras cuestiones esenciales que están al alcance de todos. Por ejemplo, disfrutar que respiremos. Por ejemplo, mirar más al cielo para ver el milagro de tanto azul en el horizonte. Por ejemplo, abrazar más. Habrá mas cosas, pero la noticia de una fatal enfermedad nos hace recular de lo que nos perdemos en la vida, sin dejar de pensar que hay mucha gente que no tiene opción porque la suerte les ha abandonado desde el minuto uno de su existencia.Vilanova-No-es-la-semifinal-qu_54373087160_53699622600_601_341

Pero volviendo a las enfermedades malas y conocidas que se han llevado a tantas personas cercanas o queridas, en el momento en que nos enteramos es cuando más recordamos lo que nos decían los abuelos. Tan sólo el hecho de vivir, es el don más maravilloso que hemos recibido. Se puede vivir de dos maneras, mejor tres: bien, mal o desheredado de los peces y los panes que hoy son tener alimentos, agua, sanidad, educación y, por supuesto, trabajo con el que sustentarse. ¿Para qué más? Es más fácil escribirlo que cumplirlo. Naces rico de por sí, y quieres más. Y en vez de envejecer con la dignidad que te da un saber estar, quieres verte siempre joven de aspecto, cuando lo más es la salud que te ha permitido llegar a una edad privilegiada. La enfermedad que no te permite elegir, siempre me produce un sentimiento de lástima sincera y sentida. Desear salud al prójimo es total, y llegar a tenerla siempre de tu lado es simple y llanamente una maravilla que nos tendría que cambiar este maldito adn que nos lleva a buscar siempre más, de todo.

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