LA GRAN MENTIRA DE DAR CRÉDITOS

¡Y se quedan tan panchos repitiendo!: “el problema de la economía, el paro y el consumo en España, se llama falta de créditos”. Llevamos años con este cantar, y la estrofa no deja de tatarearse a estas alturas del 2013, donde, con los problemas que tiene el empresario y los emprendedores, es lógico justificar que no les de la gana levantar la voz en público cuando un banco les niega el pan y la sal, porque son tantos los avales que se les pide para cantidades razonables, que cualquier día les van a pedir la mismísima firma de apoyo de la propia Merkel, canciller alemana, mandamás en todas las economías europeas, incluida su banca.

 pedir-prestamoNo se dan créditos, y punto. Los pocos que se conceden, son a un interés tirano, y luego está el tiempo en decidir sobre la petición y, desde que ensillas hasta que montas, pueden pasar varios meses, cuando los trabajadores y los proveedores de los autónomos tienen que cobrar religiosamente. Es tal el despropósito de la mentira referida a que se dan créditos, que asistimos nuevamente a campañas publicitarias de bancos públicos y privados que, a tenor de las sugestivas imágenes del anuncio en televisión, parece como si te lo regalaran. ¡Tampoco es verdad! Aquí se rescato a la banca, es decir a ellos mismos, y no tenían margen para  más. Con respecto a los otros, los empresarios, se pensó que el tiempo curaría las necesidades económicas de todos, pero con sólo pasar las agujas del reloj, los días, las semanas y los meses, no se come. ¡De verdad, de verdad!, tiene que volver el crédito a la empresa y al consumo, de manera fluida. Y no hace falta que vengan desde Bruselas a decirlo los hombres de negro. Hay que hacerlo y ¡¡¡ya!!! Sólo así se despejaran tres grandes dudas: Una. Que los bancos ya están bien. Dos. Que las pymes puedan mejorar negocio, ampliarlo, y así crear empleo. Y tres: que los créditos al consumo son los que venden coches, cocinas, rehabilitaciones de casas y demás. Pero, esto, ya lo saben los bancos, que tienen el grifo de los créditos cerrado y seco.

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