LA COÑA DEL BROTE VERDE

En un país de extremos es normal que se pase de blanco al negro con toda normalidad. Cosa diferente es que lo que se asegure sea racional o, como nos gusta

decir tanto sin demostrarlo, la lógica impere en las declaraciones que hacemos. Los brotes verdes, sin ir más lejos. Desde que acuñó esta frase una ex ministra de economía, estos brotes no se han visto ni por asomo, siendo la expresión en sí, brotes verdes, lo único que ha triunfado incluso entre la chavalería que se lo toma, como sus mayores, a cachondeo. Se supone que los brotes de la economía es que salimos del agujero, que las cosas mejoran, que la hemorragia del paro se corta, y que las esperanzas de los jóvenes en encontrar trabajo se ven cumplidas. Poniendo de mi parte un gran pedazo de optimismo, nada de lo anterior que escribo se ha cumplido y, si pasa y no me enterado, se cumplen a cuentagotas.green_shoots-300x203

Pero es que de la coña del brote hemos pasado al “Viva España”, como llega a titular un importante periódico económico con influencia internacional, que se queda tan pancho con nuestros cinco millones de parados. Ni Obama, ni Putin, ni Hollande, ni los propios ministros de economía. Hasta que la Merkel no diga que hemos salido de la recesión, no hay nada que hacer. El árbol de la recuperación económica lo ha plantado la canciller alemana y esta potencia es la que manda en el huerto europeo (también mundial) de las grandes cifras macroeconómicas. Oigo que los alemanes la acaban de votar masivamente por dos cuestiones: la economía y la seguridad que da tener trabajo en la vida. Pues eso.

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