FAROLAS DE OPORTUNIDADES

Publicado el 25 de marzo de 2010 en el Diario Montañés

Hay ciudades españolas que se plantean prohibir pegar cualquier tipo de anuncio en una farola. No sé a quién puede molestar que un pirulí de luz sirva al mismo tiempo para que los chapuzas (lo dijo en el mejor de los sentidos) publiciten su trabajo mediante lo que ofrecen y el número de teléfono de contacto. El otro día sin ir más lejos, me fije en uno que decía: “todo tipo de arreglos, profesional serio”. En la ley de la oferta y la demanda, todos tienen cabida y no hay que pensar mal para señalar a estos trabajadores como los que militan en la economía sumergida. Habrá de todo, y hay que exigir factura porque “Hacienda somos todos”. En las farolas encuentras un mundo de oportunidades. Alquileres, clases de inglés, chino, guitarra, piano,  informática, matemáticas y un sinfín de cosas más. También están las “ñapas” baratas y rápidas, aunque aquí conviene ser muy claros acerca del presupuesto, el coste y el tiempo estimado para la reparación. Han pasado aquellos tiempos en que contratabas un operario para hacerte un trabajo, te dejaba unas cuantas herramientas, y se piraba a otra casa  pero con la excusa de que iba a recoger material.

 El trabajo escasea hoy demasiado, y la competencia es voraz. Cada cual hace lo que puede para llevar la comida al plato y pagar las facturas. Las ciudades relimpias están muy bien pero terminan siendo sosas, bien por falta de cultura, perspectivas o trabajo. De la baldosa reluciente no se alimenta nadie. Siempre han sido metas de cualquier persona buscarse la vida, tener oportunidades o empezar desde abajo para llegar arriba. La revolución productiva, que aún está en pañales, no ha cambiado estas maneras de manejarse. Y ahí entra la farola, para que cada uno pegue, a ser posible en papel, el mensaje, publicite una obra de teatro independiente, encuentre a su querido perro perdido y de una pequeña recompensa, u ofrezca sus servicios en algo que ha hecho durante mucho tiempo en una empresa que, finalmente, le ha puesto de patitas en la calle. La vida sigue en muchas de las cosas que nos rodean, y las farolas están para dar luz o para que en ella nosotros aportemos luz propia..

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