¿EXPLOSIÓN SOCIAL?

GreciaDic08cEstoy por asegurar que en España no se va a producir ningún amago de explosión social, por tres causas esenciales. La generación de pensionistas ya vivió una dura posguerra que no quiere volver a ver ni por asomo; los de mediana edad, aunque estén en paro, hablan de expectativas, positivismo y regresar a las comodidades que ya tuvieron; y la juventud, universitaria o no, está tan mimadas desde que nacieron que, en muchos casos, no tienen tiempo ni para pensar en su futuro, alejados de la vivienda de papá y mamá. Tampoco en España los medios de comunicación, de una tendencia u otra, están por “agitar” las conciencias con las consiguientes salidas a las calles. Las únicas incógnitas al respecto es Internet (en Italia funciona), las Redes Sociales en especial, y que esa juventud que yo doy por dormida, no lo esté, y tenga que rectificar mi opinión.

Hay que decir con tono fuerte que una explosión social no es buena. Irlanda, Portugal o Grecia, especialmente esta última, tienen dolores crónicos, pero las reivindicaciones no pasan de manifestaciones, caceroladas y sentadas en las principales instituciones de cada país como pueden ser su sede del Gobierno o del Parlamento. Lo que más altera es que, en Europa, la gente ya no cuenta. Hay un divorcio mal avenido, pero no sabemos cómo reivindicar nuestra democracia, nuestros derechos, que no se nos recorte sin contar con la opinión que demos, y que tengamos que decir también mucho sobre la política económica que deja tirados literalmente a tantos millones de ciudadanos. Lo más parecido a levantar la voz en nuestro país son los escraches a los políticos, debido a los más de 130 desahucios que se producen cada día. Pero el debate ya aburre porque se ha convertido en dimes y diretes sobre si está bien ir a casa de políticos a protestar, o si hay niños dentro de la vivienda que no hay por que meter en esto, aunque sobre los otros niños, los desahuciados, se habla con menos defensa. No tengo duda de que el pasado en nuestras vidas se termina pagando. Sobre salir a la calle a protestar, ese pasado habla de haber recibido una educación muy silenciosa, apagada y triste. Seguramente, el día que se trató la lección del compromiso social, muchos españoles faltamos a clase.

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