Doble rasero

Uno de los cánceres que tiene este país se llama doble rasero. Quiero decir lo que digo: que depende quien haga qué cosa se actúa de una manera o de otra. El que esté libre de culpas, ya puede ir tirando la primera piedra, porque todos estamos en el meollo del problema midiane nuestras actuaciones concretas.

En las familias, en el trabajo, para encontrarlo, en los colegios, en las pandillas o con lo hijos, el embudo ancho para unos y estrecho para otros, es nuestra perdición. Otro tumor nacional es negar la mayor. No somos racistas, tampoco sexistas, menos machistas, jamás reaccionarios y la palabra injusto, mejor no se la mentes a nadie poruqe todo lo que te suelta por esa boca son exabruptos. Casi todo se zanja aquí en la barra de un bar. Ahí se arregla España y el mundo, pero al día siguiente se vuelve a lo mismo porque se ha sumado una notica peor aún sobre corrupción, evasión de millones, comisiones o comparecer para dar explicaciones. Según conveniencia del momento, avanzamos o retrocedemos, pero no se sondea de manera globla, como la esencia que es de una democracia.

Para recordar el último referéndum que se hizo hay que remontarse mucho en el siglo pasado. Esto no es bueno. Las reformas, para vencer a los males, no sólo han de ser políticas. Han de nacer de mentes abiertas y luego trasladar sus pilares a la escuela, al instituto, la universidad, las empresas y, por supuesto, a la calle. Hay que mejorar la educación. No me vale con cambiarla cada cuatro años, sin el consenso de todos. La justicia es una asignatura pendiente, ¿de qué?, pues de darla toda la independencia necesaria. La estructura empresarial debe dejar de mirarse el ombligo para que este país sea más competitivo. Trabajar más, ¡puede!, pero yo creo en hacerlo mejor. No puede ser que el desarrollo actual se base en meter todas las horas del mundo para ganar un suelducho que te da para vivir semana y media, pero no las cuatro de un mes. El gran pulpo que come todo lo que se pone por delante es este doble rasero que hace dependerlo todo de la improvisación, la última genialidad (que no lo es) o decir en los medios (salir como sea en la tele) para hablar de todo para luego no llevar a cabo nada de lo prometido. En fin, quien no quiera ver un sistema cansado y agotado, es que tiene ya la vista puesta en otra cosa, que siempre son sus cosas.

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