Debate sobre el gasto de un carril bus a suprimir

La noticia de suprimir el carril bus del centro de Santander me ha recordado a la España del boom inmobiliario, aquella que construía ciudades de la justicia y aeropuertos, para luego no utilizarlos. Las infraestructuras acabadas, puestas en uso y aceptadas, deben mantenerse para no dar sensación de despilfarro.

Santander, ciudad muy apática y adormecida, está cogiendo en estos últimos años experiencia en los recomendables debates ciudadanos sobre la idoneidad o no de acometer determinados proyectos, caso de las Escolleras de La Magdalena (paralizado), el Metro-Tus (anulado) y, ahora, la idea de suprimir el carril bus, muy costoso como todo lo anterior, aunque sobre eliminar este último nadie lo ha pedido.

Las inversiones hay que explicarlas, llevarlas a cabo y mantenerlas, porque se hacen con dinero público que sale de los bolsillos de todos, y no digamos el hecho de que tras ser inauguradas alguien decida dar marcha atrás mediante su eliminación. Con el boom inmobiliario, España fue ejemplo de despilfarro, porque se llenó de espantosos edificios nunca ocupados que siguen en pie, obras a medio hacer abandonas al igual que ciudades de la justicia o la cultura, y por supuesto aeropuertos sin un solo avión que aterrice o despegue. Esta forma de hacer debería quedar atrás, y por eso no se puede volver a las andadas de terminar una inversión, y al poco tiempo anularla, máxime cuando funciona bien y cuenta con aceptación, como sucede con el carril bus de Santander.

“No se puede volver a las andadas de terminar una inversión, y al poco  anularla, máxime cuando funciona bien y cuenta con aceptación”

Esta infraestructura viaria de la capital cántabra la coloca a la altura de otras grandes urbes, que dan preferencia al transporte público, especialmente por el vuelco total que están dando las ciudades al marginar a coches y motos para desplazarse por ellas. ¿Entonces, a qué se debe esta inexplicable decisión de eliminar algo que va bien para el conjunto de la ciudadanía?

Otra cuestión no menos importante es la seguridad, antes inexistente, que ofrece el carril bus para autobuses municipales, movimiento de taxis, vehículos de emergencias como ambulancias, algo que es un privilegio para la sanidad y el auxilio del paciente, y las motos, las siempre denostadas motos que nadie tiene en cuenta.

Como prueba tenemos la siguiente historia. Santander acaba de tener un triste suceso como el accidente en el que se ha visto involucrado un autobús municipal, y que ha dejado con lesiones muy graves al motorista Ricardo Voces. El Ayuntamiento de Santander debe de iniciar de inmediato una investigación sobre lo acontecido, y dejar muy claro cómo ocurrieron los hechos y si hubo omisión de auxilio al herido por parte del conductor del autobús. El sábado 18 de enero hubo una concentración de motos por el centro de Santander, que pasó por el Hospital Valdecilla, donde se encuentra ingresado Ricardo. No deja de ser curioso, y lo escribe un periodista, que de este hecho grave, y las denuncias posteriores que se han producido especialmente en las redes sociales con miles de seguidores y muchísimos testimonios, resulte que ningún medio de comunicación regional se ha hecho aún eco de la desgarradora historia y denuncia formulada por Ricardo Voces.

Quería introducir a posta el momento actual por el que pasa este joven cántabro, para defender si cabe con más fuerza la continuidad del carril bus de Santander, aunque pueda generar igualmente accidentes, ya que nunca se está libre de siniestros con circulación tan fluida como hay en las grandes ciudades. Precisamente por eso hay que salvaguardar obras ya puestas en marcha, probadas, bien utilizadas, y que cuentan con un respaldo social amplio y mayoritario. Conductores de autobuses y vehículos de emergencias, taxistas y usuarios de motos están a favor de este carril bus. Suprimirlo del callejero urbano de Santander sería un error garrafal, además de una demostración de que el derroche y despilfarro del dinero público continúa.

“Cuestión no menos importante es la seguridad que ofrece el carril bus para   ambulancias, un privilegio para la sanidad y el auxilio del paciente”

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