COBARDIA SOLIDARIA

Artículo publicado en el Diario Montañes. 26-10. 2012

Pronto llegará la Navidad y el Año Nuevo y regresarán a nosotros los buenos propósitos de hacer algo por los demás, interiorizados maás con motivo de esas fechas. Pasarán velozmente, como las estaciones del año, porque realmente no hay tantas personas con auténtica madera solidaria de compartir su tiempo con ancianos en soledad, contando historias de bucaneros a niños con cáncer, o dejar en el felpudo desgastado de una casa toda ella en paro el tupeerware con un poco de pollo caliente, que tan de moda puso Esperanza Aguirre antes de dimitir. Hay más necesitados que comprometidos, como más pensionistas que trabajadores que ingresan en la caja la caja de la Seguridad Social. La crisis tiene tantos daños colaterales, que la mala situación personal lleva a quien la padece a ganarse el plato de comida como puede, y no seré yo quien analice las maneras de lograr ese sustento. La Constitución habla de trabajo, de derechos, e incluso de una vivienda digna que en lejana campaña electoral se presentó el tener casa propia como una obligación del Estado.

Pero la realidad es que ni Gobiernos, ni sentencias judiciales, ni bancos, paran tantos desahucios al día, a la semana, al mes, y hasta la Comisión Europea ampara que los depósitos de las preferentes no sean devueltos a los legítimos dueños del dinero. Es antes la banca que el hombre la mujer, los abuelos o los niños de carne y hueso, y lo que no puede sumarse a este negro panorama es la cobardía solidaria. Siempre se puede hacer más, y doy fe de que hay muchas personas en Cantabria con un corazón más grande que un jamón. En la calle se necesita a los que están cubiertos por un techo y con trabajo, y en ocasiones dudo que la cada vez mayor exclusión social preocupe realmente a los que gozan de poder, suerte, fortuna y empleo. He hablado de las dos partes, la buena y generosa, y la mala y roñosa. Pero la siguiente vez que nos planteemos hacer algo solidario, habrá que terminar por dar el salto definitivo y ayudar con lo que esté a nuestro alcance.

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