CANTABRIA CON GALICIA

TREN DE LA VIDA, TREN DE LA MUERTE

Se disponía Cantabria a celebrar por todo lo alto, como cada víspera del 25 de julio, la festividad de Santiago, cuando empezó a conocerse la lista de muertos y heridos por el descarrilamiento del tren Alvia

a Santiago de Compostela, la cuna del apóstol. Una curva de 80 kilómetros por hora, era tomada por este tren de la muerte a 190 por hora, sentenciando que fuera el último viaje para 78 pasajeros, que han dejado la estela de vidas que son añoradas por familiares y conocidos. Ha habido también milagros, principalmente dirigidos a niños que tienen por delante lo que a otros les ha sido arrebatado. La curva conocida como A Grandeira va a tener por siempre un recuerdo ferroviario trágico. Raro serán los viajeros que no pasen en adelante por ahí y sientan un escalofrío que recorra todo su cuerpo. Está en la naturaleza avanzar sin correr peligros, por eso es inexplicable convertir un tren de rapidez, lujo y seguridad, en una bala que ha matado sin piedad a tanto inocente.

La noche de Santiago en Cantabria no fue igual a otros años. Como en el resto del país, se palpaba la falta de ganas y tener los pensamientos en Santiago de Compostela, con Galicia. España es más ante un drama. Nos crecemos e igualamos de tal manera que resultan momentos inolvidables, aunque a los pocos días regresemos a la batalla diaria en un país que lo cuestiona todo y a todos. Me gustaría pensar que tras el trágico Día de Santiago, va a haber un punto y aparte en nuestro funcionar. Mucho pensar y demasiado grande el deseo. Galicia ha tenido durante unos días nuestros corazones en su puño, y dentro de tanto horror y angustia, queda la amplia solidaridad plasmada en hechos, mensajes, pésames, ayuda, cariño y afecto. El día 25 de julio de 2013, todos nos sentimos por unos instantes gallegos.

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