BULEVARES EN TIEMPOS DE CRISIS

No tiene siquiera un pase que si las ciudades están recortando en aquello más necesario y valorado por los ciudadanos, como en Burgos las guarderías, no te puedes poner a construir con el dinero de todos un bulevar en tiempos de crisis. La construcción voraz y  en entredicho quiere volver a ser lo que siempre ha sido. Lo que sucede es que con todo lo que viene pasando en este nuestro país, ¡a ver quién es el guapo que se pone a plantear obras faraónicas!, y el barrio burgalés de Gamonal ha sido el primero en darle un puntapié a la baldosa, el bolardo y la plaza de aparcamiento por las nubes, que parecen ser como imanes dentro de los ayuntamientos que no quieren tomar nota de que ya nada va a ser igual tras los muchos despropósitos urbanísticos que se han perpetrado. Cuando se eligen antes las moles de cemento que la convivencia dentro de los barrios, quiere decir que se ha tocado fondo y  que al hartazgo general es más que patente. Los vecinos de las ciudades preferimos rodearnos de vida, de cultura y de oportunidades para todos, antes que largos y fríos bulevares, con bancos milimétricamente alineados, que no aseguran en absoluto que estas mega aceras absurdas encuentren la utilidad y urgencia con que se explica de salida su necesidad.

Los recortes han alumbrado otra necesidad más urgente como es la de, antes de hacer nada, preguntar a la ciudadanía en qué se invierte el dinero en un determinado momento. Los habitantes de Gamonal prefieren que los millones que estaban destinados al bulevar reviertan en los deteriorados servicios al vecindario. Es del todo entendible sin mayor debate, y sin pasar por alto que la supuesta riqueza que propician las obras está totalmente cuestionada, visto todo lo que hay pendiente en los juzgados españoles. Gamonales hay muchos y será un nombre para no olvidar. No tanto por los altercados en sus calles, sino porque supone un antes y un después a la hora de derrochar los recursos públicos en un país que no ofrece oportunidades de trabajo a sus jóvenes y parados.

Al-final-de-las-baldosas-amarillas-2

 

Share This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *