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Lo mejor de España, el deporte femenino

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Pasó primero en la larga crisis y ha vuelto a ocurrir en los últimos años. Me refiero al hecho de que las mejores noticias que ha tenido España, a falta de concordia política, trabajo, dinero y perspectivas, ha venido de la mano del éxito del deporte denominado como femenino. ¿Se reconoce el hecho? No, y en este artículo voy a contarles por qué.

Así como el fútbol es el abusón del deporte a la hora de hacer de menos a todas las demás especialidades, utilizar el masculino y el femenino para diferenciar lo que practican hombres y mujeres crea unas diferencias que, como ocurre con los sueldos, beneficia más a los primeros que a las segundas. España vive una época gloriosa con respecto a los éxitos internacionales de la mujer en el deporte, y albergo todas las dudas respecto a que seamos conscientes de ello y estemos dispuestos a reconocerlo y,sobre todo, ponderarlo como el hecho merece. La Transición de la dictadura a la democracia cambió muchos de nuestros tradicionales defectos en casposidades varias, siendo el principal inocular socialmente la práctica deportiva para pasar del fracaso a subir al podium de los ganadores.

Dicho y hecho: la reiterada recogida de trofeos, medallas y diplomas por parte de nuestras deportistas supone a mi juicio la mayor contribución para el afianzamiento de una igualdad que ha de ser visible en todos los aspectos de la vida. Es cierto que los medios de comunicación, en especial los deportivos, son cada vez más afines al seguimiento que hay que hacer al deporte femenino. Cabría esperar en este sentido que tanto cambio de cargos en la radiotelevisión pública española sirva para impulsar la emisión de torneos en los que participan las mujeres. Kierkegaard, considerado el padre del existencialismo, dijo que tenemos que encarar lo que somos, ya que eso es lo que cambia lo que somos. Y aquí entra la mentalidad con la que afrontamos todo aquello que nos pasa a lo largo de nuestra existencia.

 “Tanto cambio de cargos en la radiotelevisión pública debe impulsar la emisión de torneos en los que participan las mujeres”

Las deportistas en general no se cansan de demandar visibilidad hacia todo lo que hacen. La imagen, la foto y la información siempre son necesarias. Pero su mayor anhelo es que la normalidad impere en lo que hacen y de esa naturalidad surja una igualdad que haga desaparecer diferencias, discriminaciones, omisiones y olvidos. Aquí los gestos son esenciales. Este mismo verano saltaba la noticia de que en un viaje en avión de los equipos masculino y femenino de fútbol del Barça, los hombres viajaban delante, en clase business, y las mujeres detrás, en clase turista. El caso tuvo, como debe ser, gran trascendencia, y muchos fueron, yo el primero, los que buscaron un equilibrio entre lo ocurrido y las muchas ocasiones en las que un club como el Barcelona ha sido total ejemplo en el cumplimiento de los valores esenciales, y la igualdad es uno de ellos. Pero estas son las cosas que ocurren aún en España, y que ponen de manifiesto que a las mujeres les cuesta ser reconocidas con respecto a lo mismo que pueda hacer un hombre, como por ejemplo jugar al fútbol.

Aún se recuerda la gran pifiada de la Selección de fútbol de España en el último Mundial de Rusia, pero muy poco o nada se hace hincapié, hasta la saturación si fuera necesario, en que la selección femenina de fútbol ha ganado el Europeo Sub 17, también el Sub 19 y perdió la final de Sub 20 ante Japón. En Holanda,Dinamarca, Suecia o Noruega, esto sería de recibimiento con todos los honores, pero aquí semejantes bienvenidas solo se organizan cuando los campeones son hombres. El desconocimiento de lo que hacen y son nuestras campeonas abarca muchosdeportesdonde lo ganan todo: fútbol, baloncesto, balonmano, rugby, hockey patines, hockey sobre hielo, golf, windsurf, waterpolo, vela, halterofilia o pelotaris. Las ayudas, preferentemente las económicas, tampoco son iguales. Los sponsors crecen, pero la soledad vivida durante mucho tiempo en este terreno deja mella. Con inconvenientes o no, ellas no dejaban de ganarlo todo y, como suele ocurrir también en este país, gozar de un mayor reconocimiento fuera que dentro. Queda mucho trabajo aún por hacer, y para que sea eficaz de verdad hay que iniciarlo desde la base. Los primeros que han de acostumbrarse a tuitear la pasada que son nuestras deportistas en todos los terrenos son los jóvenes de ambos sexos. Y los medios de comunicación hacerlo también mejor y a diario, con total naturalidad, para no dejar una sensación (al menos yo la percibo) de que lo dan porque es políticamente correcto, aunque el convencimiento del logro y la trascendencia de la noticia no llega todo lo que debiera, quizás por mostrar escasa pasión ante una nueva gesta de nuestras deportistas.

 “Los primeros que han de acostumbrarse a tuitear la pasada que son nuestras deportistas son los jóvenes de ambos sexos”

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La sangría económica y emocional de las prejubilaciones

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Concluir la vida laboral cuando alguien está en la mejor edad es una total incongruencia, además de una sangría económica para cualquier país. Con las prejubilaciones, perdemos a diario trabajadores muy cualificados, caso de la banca, sin que el hecho cause alarma alguna. Importar es valorar, reconocer, agradecer, y tratar siempre de motivar al profesional. Me temo que no es actualmente el caso español.

Cuando el griego Hipócrates escribió que “los hombres deberían saber que del cerebro vienen las alegrías, el ocio, las penas y el abatimiento”, aún no existían las prejubilaciones. De hecho, queda mucho aún por avanzar en el laberinto cerebral, y aprovecho para dar las gracias al neurólogo inglés John Hughiling Jackon, quien en 1878 describió el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro como el centro de la facultad de expresión. Con este lado de la cabeza mayormente nos defendemos. En cambio, el hemisferio derecho es más peliagudo, dado que concibe todo o nada, situaciones y pensamientos, dejando muy claro que no estamos hechos para la crisis, el paro, la política actual, la corrupción o ver cómo se le va la mirada a nuestros hijos, interpretando como padres que antes pasaron por lo mismo que su pensamiento busca respuesta a un viejo interrogante: ¿alcanzaré mis metas?

España como país cuenta con dos vicisitudes que tampoco ayudan mucho a esto de mantener una mente sana. Somos en primer lugar muy desagradecidos.Sigue lo olvidadizos que somos de hechos y personas, si exceptuamos la Guerra Civil y Franco. No llegué a escribir un artículo con la marcha de Cristiano Ronaldo del Real Madrid, pero entiendo perfectísimamente que su entorno justificara el traslado del futbolista a Italia, a pesar de ganarlo y tenerlo todo, ante la falta de cariño del club y una parte de la afición. Muchos otros profesionales albergan el mismo sentimiento durante toda su vida laboral, y cuando te enfrentas a una jubilación anticipada, que nunca esperaste, el desconcierto y sufrimiento personal cobran un perturbador protagonismo.

Cuando te enfrentas a una jubilación anticipada, el desconcierto y sufrimiento personal cobran un perturbador protagonismo”

En la asignatura de economía se estudia que la mejor inversión de una empresa se halla en la formación y satisfacción de sus trabajadores, lo que hace que se impliquen totalmente en la productividad y competitividad de la firma o institución en la que desempeñan su labor. Hoy encontramos dentro del sistema productivo español los peores ejemplos en la banca, los medios de comunicación y las Administraciones, donde la edad no significa ya reconocimiento a una buena trayectoria o transmitir a los jóvenes unos valiosos conocimientos al acceder a su primer puesto de trabajo. Mencio, el gran filosofo chino escribió en uno de sus libros algo que viene muy al momento de lo que pasa hoy por la cabeza de muchos trabajadores españoles, sin olvidar las graves consecuencias que ha dejado la última gran crisis económica: “Si lo que haces es en vano, mira siempre en tu interior y hallarás la respuesta”.

Hay que descubrirse ante el coco de Mencio pero no ante el ejemplo que nos pone, algo que se explica claramente con el poco reconocimiento que hay en España hacia los profesionales, su labor y capacidad. Los colegios profesionales lo saben muy bien. La impresentable Reforma Laboral (¡que se mantiene en vigor!) ha puesto el resto: trabajo barato, mal pagado y millones de asalariados que subsisten mensualmente con unos sueldos que nos avergüenzan dentro de la Unión Europea. El otro lado oscuro de esta situación es permitir la drástica reconversión en sectores, como la banca, que deja en casa a miles de personas cuya gran capacidad de gestión se pierde en manos de una sociedad que no lo valora, en absoluto. España como marca busca consolidarse cada vez más en el mundo, aunque la motivación laboral en en propio país sea la que es: nula. Hay que volver a los sueldos dignos, mejorar los que fueron restados en empresas y Administraciones Públicas (en unas más que en otras), y generar en la juventud alicientes y valores profesionales que nos hagan sentir que, verdaderamente, la riqueza se distribuye en base a la igualdad de oportunidades que hay que crear en todos los campos y sectores. Y, ahora, España, no es así.

La impresentable Reforma Laboral que se mantiene en vigor nos avergüenzan dentro de la Unión Europea”

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Gastronomía: reclamo y sensatez

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Turismo y gastronomía van ya de la mano, pero esta unión se resiente cuando la calidad que ofrecen muchos restaurantes nada tiene que ver con los desorbitados precios que llegan a cobrarse con ocasión de las vacaciones. No gusta decirlo y de ahí reconocerlo, pero España empieza a ser un país muy caro, tanto para el turismo interior, el que más se queja, como para el exterior.

Muchas cosas buenas y malas han pasado en el mundo, desde que un tal André Michelin creara en el año 1900 la conocida Guía Michelin. Pese a ello, muy pocos saben que al principio era una guía publicitaria que se regalaba en Francia con la compra de neumáticos, precisamente de la marca Michelin. El país vecino tenia por aquel entonces 2400 conductores registrados, y es a partir de 1920 cuando se pone a la venta y aparecen ya reseñas de restaurantes que hablan de la calidad de su comida. En 1926 se comienza a utilizar la famosa estrella para designar los mejores restaurantes, y en 1931 aparece la clasificación de 1, 2 y 3 estrellas de la buena mesa, que tienen que ver con la calidad de sus platos, la creatividad y el esmero en cocinarlos. Solo hay que verme para detectar mi pasión por la gastronomía, aunque he de confesar que siempre me ha picado el gusanillo de escribir críticas culinarias positivas, tras levantarme de la mesa de un buen restaurante, y negativas sobre aquellos locales que no he vuelto a pisar por su mala comida, peor atención y precios de atraco.

Ejercer de periodista sensato cuesta lo suyo en los malos tiempos que corren, debido a determinados hechos y personas, aunque en esta ocasión voy a hacer parada obligada para hablar del precio de la gastronomía en nuestro país. Y es que cada verano me invade la misma sensación de que muchos restaurantes de pueblos y ciudades de España, pese a no tener ninguna Estrella Michelín, se lo creen y será por eso que fijan unas tarifas desorbitadas, que piden a gritos bajar a sus dueños del limbo en que viven. La gastronomía se ha convertido hoy en uno de los mejores reclamos para el turismo de calidad. Hay regiones y capitales consagradas a un estilo de vida que tiene en la buena mesa su mejor referencia para un reconocimiento nacional e internacional. Se ofrece lo que se ofrece, bueno y rico, y se cobra en proporción a lo que es el local y su carta. Dicho lo cual, me gustaría que de vez en cuando los servicios de inspección de precios dentro del sector hostelero pusiera orden a la hora de que cualquier restaurante quiera cobrar lo que le venga en gana, sencillamente porque no ofrecen la calidad necesaria que les hace dignos de una diferenciación concreta.

Los servicios de inspección de precios deben poner orden a la hora de que cualquier restaurante quiera cobrar lo que le venga en gana”

En vivo, todavía dentro del propio local donde se nos mete el palo, aún no somos muy proclives a reaccionar y pedir explicaciones. Internet y las redes sociales se han sumado a la denuncia, que muchas veces lleva razón y otras no, que todo hay que decirlo. Resulta un arma poderosa para utilizarla con cabeza, porque entiendo en ocasiones las quejas de determinados hoteles y restaurantes que se pueden sentir perseguidos por determinados clientes. No es algo nuevo, porque aguantar a los trolls difamadores en Internet, Twitter o Facebook se ha convertido ya en el pan nuestro de cada día, pero también se hace necesario por parte de la hostelería hacer y presentar bien el mencionado pan, por seguir con el símil. Muchos locales se exceden en verano, y de ahí la expresión hacer el agosto, sin importarles el grave daño que causan a la imagen de su comunidad.

Pensemos que nuestra tierra o la ciudad en la que vivimos puede ser muy bonita, pero si los visitantes acaban sus vacaciones llevándose una mala impresión por los altos precios de nuestros restaurantes y lo que han pagado por comidas y cenas, creo sinceramente que nos ponemos la soga al cuello, sin necesidad de que otros nos pongan a caldo dentro de las terminales mediáticas más seguidas por el turismo. Los últimos países en integrarse en la Unión Europea, como Croacia, se tienen muy aprendida la lección, y el norte de África quiere volver a la primera línea del turismo, una vez reforzada la seguridad para sus visitantes. ¡Hasta la Supercopa de fútbol se ha jugado en Tánger! España y sus comunidades, algunas en mayor medida, resultan ya caras, y son todos los negocios dedicados a la restauración los que mejor o peor ejemplo dan al respecto. Una comida familiar, una cerveza, un vino o una copa no debiera de tener debate por el carísimo precio que se cobra en determinados establecimientos que, lejos de las estrellas Michelín, lo que denotan es nula profesionalidad. Consciente de que con escribirlo no vale, al menos una vez, creo que va siendo momento de poner cartas en el asunto sobre lo que puede y debe cobrar un restaurante de un pueblo recondito de 600 habitantes, que se cree con todo el derecho a igualar los precios del mejor restaurante capitalino que, premiado o no, sigue esas viejas reglas estilo Guía Michelín, sobre calidad, creatividad, sabor y confort, que, por supuesto, deben marcar la suma de la factura final.

 

Una comida o una cerveza no debieran tener debate por el carísimo precio que se cobra en establecimientos de nula profesionalidad”

 

 

 

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Predicciones meteorológicas que machacan a Cantabria

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Los hosteleros cántabros anuncian un verano en visitantes peor que el anterior. Echan mucha culpa a las falsas predicciones meteorológicas que, ciertamente, se ceban con esta región. Parece como si todo lo peor que acontece con el tiempo reinante le ocurriera a Cantabria. Además de actuar de una vez por todas contra esa desinformación (¿interesada?), hay que desmontar con un nuevo relato ese trasnochado cuento que habla de una bella región donde siempre llueve.

Regresaré en septiembre al curro, con un impecable moreno de piel, como consecuencia del veraneo en Cantabria. David Ogilvy, considerado como uno de los padres de la publicidad y del marketing, tal y como se concibe hoy en día, señalizó perfectamente el camino a seguir para venderte: “Si no puedes anunciarte a ti mismo, ¿qué esperanza tienes de anunciar cualquier otra cosa?”. Manejar pues el relato se ha convertido en España en solución (Galicia o País Vasco), martirio (Cataluña) o abandono (Cantabria), dependiendo del lugar en que se genere la reivindicación, y la influencia real que tenga ese territorio en el conjunto del país y el Estado en que se sustenta. Así regresamos al verano en Cantabria, y la trascendencia de que otros informen sobre si su climatología en el actual periodo vacacional que vivimos va a ser buena, mala o muy mala.

Como un partida de poker con las cartas marcadas, mucho antes de que llegue junio se propagan informaciones sobre el tiempo, las voces interesadas y, especialmente, las predicciones meteorológicas, sobre lo mucho que va a llover en Cantabria, para que los turistas y visitantes lo tengan muy en cuenta a la hora de elegir este destino para sus vacaciones. Como prueba de lo que acabo de manifestar, basta presentar este buen mes de agosto climatológico, que nada tiene que ver con lo que pintan espacios televisivos del tiempo o de Internet, que se han convertido ya en los peores y más dañinos para los intereses turísticos de Cantabria. Resulta un problema de gran magnitud y de consecuencias impredecibles para la frágil economía cántabra, que los resultados de este verano vayan a ser peores que el anterior, y que los hosteleros achaquen como causa principal del descenso de visitantes y anulación de reservas a la información meteorológica que se ofrece al resto de españoles sobre la Comunidad Autónoma de Cantabria. Creo que llevan toda la razón.

 “Antes de junio se propaga lo mucho que va a llover en Cantabria, para que los turistas lo tengan muy en cuenta a la hora de elegir este destino”

Nunca me han hecho gracia las frases hechas y, sobre todo, interesadas, a cerca de lo que llueve en Cantabria o lo fresquito que se duerme en las noches veraniegas, tapados con la manta. En el norte, parece que las peores predicciones se ciernen sobre el cielo de Cantabria, mientras en Galicia, Asturias o País Vasco pareciere que no cae gota ni tampoco existe el rocío de la noche. ¿Qué intereses pueden tener las televisiones nacionales en mostrar el sol en A Coruña o San Sebastián, y acordarse de Santander solo con motivo de trombas de agua? No es imagen de una sola vez, ya que se repite en la escaleta de muchos informativos, y no llego a entender bien el por qué, a no ser que me dé por pensar mal.

Lo mismo que no se incide año tras año con la segura llegada de la gota fría veraniega a todo el litoral mediterráneo (Cataluña, Valencia o Murcia), Cantabria tiene el mismo derecho a ser tratada de igual manera con respecto a su climatología. Incluso cuando actualmente se impone un turismo que se aleja cada vez más del sol, para elegir paisaje, calidad de vida y gastronomía, resulta que Cantabria va a cerrar en negativo este verano de 2018, porque la influyente información meteorológica la ha machacado duramente con predicciones negativas, que luego han resultado de buen tiempo como sucede con este mes de agosto central del verano. De una vez por todas, hay que tomar cartas en el asunto, por lo mucho que se perjudica a la economía cántabra, y la importancia por tanto de los ingresos que pueda tener en turismo la región, como sucede en el resto de España. Echando mano del marketing de Ogilvy, lo primero que hay que hacer es desmontar el sanbenito de que en Cantabria hace siempre malo. Si para ello hay que montar un congreso mundial del clima en Santander o Torrelavega, estamos ya perdiendo tiempo para organizarlo. Lo que hasta ahora ha sido un cuento mal relatado a determinadas generaciones de españoles, no puede tener el mismo contenido para con las nuevas, que han de saber que el clima de Cantabria es el habitual del norte de España, con la salvedad de que resulta un territorio de una belleza inigualable, que auna mar y montaña, lo que posibilita playa en verano, esquí en invierno, surf todo el año, y unos enclaves culturales y naturales únicos que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Pero también se entiende que quien llega por primera vez a Cantabria decida quedarse ya para siempre, sin que le influya una meteorología que, a veces, da una y, muchas, ninguna.

  “Igual que no se incide en la gota fría del litoral mediterráneo, Cantabria tiene el mismo derecho a ser tratada con su climatología”

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El último tren de Cantabria se llama Norte

Dunas de Liencres

El Norte de España se reivindica como destino turístico alternativo a la masificación de sombrillas. Lugares como Cantabria (la pongo la primera), Galicia, Asturias o País Vasco (detrás de las cuales estamos realmente en pernoctaciones), cobran mucha fuerza como mejor elección vacacional. Las otras tres comunidades se venden más, sobre todo en el exterior. Y no debería ser así, especialmente cuando Cantabria acaba de ser elegida enclave europeo excepcional, hecho que habría que dar a conocer en todo el mundo.

Como Cantabria no puede vivir eternamente esperando a que el Estado Central se digne dotarla de un AVE y mejores infraestructuras, estamos obligados a repensar la situación más propicia para el futuro a medio y largo plazo de la maravilla natural, casi única añadiría por amor a mi tierra, que es esta comunidad norteña. Los empresarios españoles vieron mayormente en abrirse al exterior una solución amortiguadora a la dura crisis que les golpeaba aquí, sin compasión. Ese fue y sigue siendo su salvoconducto para seguir en la senda de la prosperidad, y evitar el retroceso o, peor aún, el cierre.

 Lo expongo así, porque Cantabria tiene nuevamente en su mano una oportunidad de crecer a costa de un turismo que valora especialmente todo lo que ofrece esta región, huyendo de las masificaciones que conllevan colocar la sombrilla en la playa o la toalla sobre las tumbonas que hay alrededor de la piscina del resort, cuando aún no ha amanecido. Muy al contrario, Cantabria entera desestresa, pero tienen que conocernos mejor, tanto por lo que somos, lo que tenemos y lo mucho que podemos ofrecer. Lo creamos en mayor o menor medida, tenemos pendiente vendernos más en el resto de España y todo fuera, en el resto de países del mundo. Ya que contamos con referentes culturales que aúnan el pasado (la prehistoria más importante) con el presente (Centro Botín), todas estas instituciones público-privadas están obligadas a trabajar juntas mediante un consorcio que tenga como única finalidad dar a conocer Cantabria en el exterior.

 “Las instituciones están obligadas a trabajar juntas mediante un consorcio cuya única finalidad sea dar a conocer Cantabria en el exterior”

La promoción más allá de nuestras fronteras siempre ha sido una asignatura con escasa nota, pese a su demanda por parte del sector hostelero, que va siempre dos pasos por delante, precisamente por dedicarse al turismo, los servicios y el ocio que cabe prestar a los visitantes. Incluso si nos medimos con nuestros vecinos del norte, no es casualidad que Galicia, Asturias y País Vasco estén por delante en pernoctaciones. Dos hechos o cuestiones marcan la diferencia. La principal es que las campañas promocionales son constantes y en los lugares estudiados para sembrar la semilla, como hace Guipuzcoa con Francia o Estados Unidos. La segunda pata se apoya en que un proyecto concreto de turismo, como haya podido ser el Año Jubilar Lebaniego, debe ir inmediatamente seguido de otro. Galicia no frena ya ni queriendo a los amantes de hacer el Camino de Santiago. Que una de las grandes editoras mundiales de viajes como es la Lonely Planet se haya fijado en este 2018 en Cantabria es como para hacerlo valer en el resto del mundo, hasta que se nos quiten las ganas por tantos viajeros que nos visitan de enero diciembre (#CantabriasomosPlanet). Nos ocurre a nosotros, cuando otras tantas regiones del mundo pagarían un alto precio por ello, ¿y no lo explotamos?

La lista Best in Europe 2018 de Lonely Planet nos vende mejor que nosotros a nosotros mismos. Escuchen: tal reconocimiento reconoce nuestra riqueza cultural, histórica, paisajística o gastronómica, además de por las comunicaciones internacionales a través del aeropuerto Seve Ballesteros, con numerosas conexiones a Europa, y el Puerto de Santander, que acaba de poner en marcha la línea de ferry con la ciudad irlandesa de Cork. Esta guía mundial no olvida tampoco la bahía de Santander a la que se acaba de sumar el Centro Botín, ni tampoco playas, montañas o parajes inigualables como Picos de Europa. Se puede contar más alto, y eso es lo que precisamente se debe acometer desde Cantabria. Hoy además contamos con una doble ventaja que en los prolegómenos de la llegada del turismo a España no existía. Me refiero a Internet y las redes sociales. Muchas cuestiones están cambiando, y la movilidad turística es una de ellas, porque entran en juego ya muchas cuestiones que no tienen que ver solo con el clima o la seguridad. La Cordillera Cantábrica está muy bien posicionada dentro de esta nueva configuración del turismo. Y Cantabria, como si se tratara de su última gran oportunidad, no puede perder este atractivo tren llamado Norte.

  “Un proyecto concreto de turismo, como haya podido ser el Año Jubilar Lebaniego, debe ir inmediatamente seguido de otro”

Foto: Dunas de Liencres. Cantabria

 

 

 

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