CRIMINALES DE GUERRA

Publicado el 5 de junio de 2011 en el Diario Montañés
No importa los años que hayan pasado mientras los genocidas de cualquier guerra sigan cayendo y terminen con sus huesos en la cárcel.
Ha habido que esperar 16 largos años para arrestar al conocido como el ‘carnicero de los Balcanes’, acusado de asesinar a 8.000 musulmanes, incluyendo a mujeres y niños, que fueron matados a mazazos. Sólo con escribirlo me entran escalofríos. Ratko Mladic, este es el nombre del asesino, visto aún por muchos serbios como un héroe. Como lo he visto sobre el propio terreno, el odio sigue patente en estos territorios, porque no se puede olvidar ni la guerra, ni la destrucción, ni los asesinatos, ni tampoco el papel que jugo allá por 1992, yo diría que el mundo entero, con una Europa que miró para otro lado, y ¡de qué manera miró para otro lado!
Dejamos que en pleno corazón del viejo continente tuviera lugar una guerra civil en la desguazada Yugoslavia, y que incluso durara años, y eso que no me quiero parar en lo de guerra igual a negocio de armas, pero lo cito, porque si no me quedaría cojo en todo lo que se puede contar a cerca de los desmanes de la humanidad, y este es para nota. Ahora se abre un proceso para poner al asesino en su sitio. Una detención como esta no contrapesa nada. Estoy pensando en los muchos nazis que aún siguen libres tras la Segunda Guerra Mundial y los campos de exterminio.Hay voces, que apoyo, que siguen pidiendo justicia. Otras prefieren olvidar, tapar, pasar página. De pasar página, nada. El sitio de Mladic es la cárcel, y así, hasta el final de sus días.

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MOVIMIENTO "DEMOCRACIA REAL"

Crece como la espuma la presencia de los jóvenes en las calles españolas, en protesta por su situación, viéndose sin trabajo y sin futuro. Por cómo y cuándo ha llegado a plasmarse este movimiento, se podría decir que nos ha descolocado a todos, y no sñólo a la política, a las puertas de unas elecciones autonómicas y municipales. Las incognitas sobre estas manifestaciones son muchas, y lo que pueda suceder.

Las opiniones sobre los manifestantes van por barrios, y también por ideologías. Yo lo veo más sencillo. Todo empezó en Internet, en las Redes Sociales, y va a más y a más, porque los jóvenes muestran hartazgo con situaciones que ven, qu están encalladas, y que a su buen entender deben cambiar. “Democracia Real”, es como se denomina este movimiento establecido ya en cada ciudad española, que tienen integrantes de lo más diverso y también proclamas de lo más variado. Una cosa en cambio les une claramente: están indignados, mosqueados, molestos y defraudados. Con la grave crisis que nos golpea, es lo mínimo. Llevamos tres años de una crisis que ha arrasado con mucho en nuestro país, especialmente con las expectativas de los jóvenes.

Con un 45 por ciento de paro juvenil, los jóvenes no tienen hoy trabajo ni en su comunidad ni en la de al lado, gobierne quien gobierne. Viendn dadas así, pero no podemos conformarnos, ni por ellos ni por todos los demás. España tiene que salir adelante si o si. Es lo que dicen ellos y es además verdad. Si esto ha de servir para mejorar, para tomar decisiones que impliquen a todos, sea bienvenido este movimiento que habla de trabajo, de vivienda y de suledos dignos para vivir. Mostras las realidades, molesta, pero no por ello dejan de ser realidades.

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MOVIMIENTO “DEMOCRACIA REAL”

Crece como la espuma la presencia de los jóvenes en las calles españolas, en protesta por su situación, viéndose sin trabajo y sin futuro. Por cómo y cuándo ha llegado a plasmarse este movimiento, se podría decir que nos ha descolocado a todos, y no sñólo a la política, a las puertas de unas elecciones autonómicas y municipales. Las incognitas sobre estas manifestaciones son muchas, y lo que pueda suceder.

Las opiniones sobre los manifestantes van por barrios, y también por ideologías. Yo lo veo más sencillo. Todo empezó en Internet, en las Redes Sociales, y va a más y a más, porque los jóvenes muestran hartazgo con situaciones que ven, qu están encalladas, y que a su buen entender deben cambiar. “Democracia Real”, es como se denomina este movimiento establecido ya en cada ciudad española, que tienen integrantes de lo más diverso y también proclamas de lo más variado. Una cosa en cambio les une claramente: están indignados, mosqueados, molestos y defraudados. Con la grave crisis que nos golpea, es lo mínimo. Llevamos tres años de una crisis que ha arrasado con mucho en nuestro país, especialmente con las expectativas de los jóvenes.

Con un 45 por ciento de paro juvenil, los jóvenes no tienen hoy trabajo ni en su comunidad ni en la de al lado, gobierne quien gobierne. Viendn dadas así, pero no podemos conformarnos, ni por ellos ni por todos los demás. España tiene que salir adelante si o si. Es lo que dicen ellos y es además verdad. Si esto ha de servir para mejorar, para tomar decisiones que impliquen a todos, sea bienvenido este movimiento que habla de trabajo, de vivienda y de suledos dignos para vivir. Mostras las realidades, molesta, pero no por ello dejan de ser realidades.

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LUNES AL SOL A LOS 50

Los_Lunes_Al_SolPublicado el 14 de Mayo d 2011 en el Diario Montañés

La convicción humana nos mentaliza desde la escuela con que hay que tener un trabajo por encima de todas las cosas, porque sin ese empleo fijo no conseguiremos nada. Cuando alguien se queda sin trabajo y no encuentra otro pese al intento continuado, es lamentable, a falta de soluciones concretas, filosofar con que la esperanza es lo último que se pierde, en busca de un falso sosiego que calme la rabia de estar en paro.
 
Queda todo el derecho a pensar que el día de mañana puede ser distinto al negro panorama de hoy, pero sin una clara concienciación y compromiso del país sobre su peor mal, el paro, las soluciones suenan más a frases huecas y deseos vacíos que a las realidades que buscan muchas personas con nombres y apellidos. Para plasmar mejor lo que quiero expresar veo la película ‘Los lunes al Sol’. Narra la vida de tres amigos, ‘Santa’, ‘José’ y ‘Nino’, despedidos de unos astilleros, afrontando juntos un paro que se ve empeorado por la edad.
 
‘Nino’ es Paulino Rivas en la película, el mayor de los tres, con 49 años. Le preocupa tanto la reintegración en el mundo laboral que un día, antes de acudir a una nueva cita para encontrar trabajo, se tiñe el pelo. A punto de iniciar la entrevista empieza a sudar, y le caen chorretes de tinte negro por el cuello. Lo peor es que no ha podido ser fiel a si mismo, cuando un día se dijo: «si tengo canas, tengo canas, y al que no le guste que se joda». El paro no tiene edades pero se ceba especialmente con los desempleados mayores, que en cambio tienen una mayor experiencia que se paga con esta moneda de indiferencia social, que habría que prohibir por ley. La película que protagoniza Javier Bardem en el papel de ‘Santa’ termina con unas palabras suyas: «¿qué día es hoy?». Un parado de larga duración ya no sabe dónde guardar sus pensamientos y es lógico que le flaquee hasta la fe en lo que puede ya ofrecer. En ‘Los lunes al sol’, un jubilado ebrio no para de repetir a ‘Santa’, ‘José’ y ‘Nino’ que ya nadie cree en ellos, empezando por Dios. Es tan sólo una película, pero hay guiones que tienen mucho de realidad. Alejandro Sanz expresa en una de sus hermosas canciones que no hay peor miedo que el que se siente cuando ya no se siente más.
 
Este país nuestro no se ha puesto las pilas de verdad ante la gravedad de la situación que viven millones de personas, millones de familias, con los más de cuatro millones de parados que forman parte de esta película diaria, esta vez real, de los lunes al sol, sin nada que hacer, sin encontrar trabajo un día tras otro, y sin que suene el teléfono de la oficina de empleo que te de una salida dentro del laberinto en que te encuentras, cogiendo el primer trabajo que te ofrezcan, el que sea. Cuando el mayor problema que tenemos son nuestros ciudadanos en paro, me parece absolutamente dramático perdernos en debates estériles como hacemos de continuo en este país. Me da igual si es que somos así realmente, desapegados y despreocupados con el auténtico sentir de la calle, o se hace para desviar la atención y no afrontar cara a cara nuestros más graves problemas.
Sin duda, el paro es ya la primera preocupación de los españoles, porque vemos cómo se pierden puestos de trabajo a borbotones, como el tinte barato que le caía de la cabeza a ‘Nino’, con 49 años, parado, casado, con dos hijos que ya no controlaba. ‘José’, su compañero de barra de bar no lo tiene mejor pese a su mayor juventud. Camino de acabar alcoholizado, su mujer ya piensa en emprender sola otra vida con menos penurias, sin tantos lunes, martes, miércoles. al sol y, por eso, le ha dejado las cosas claras: «¡mira cómo estamos, no tenemos nada, ni casa, ni hijos, ni créditos. nada, y siempre por el puto trabajo». En realidad es lo que decía al principio: nos lo inculcan así. Desde que tenemos conciencia no paramos de escucharlo: «hay que estudiar para ser alguien el día de mañana»; «tienes que aprender un oficio para ganarte bien el sustento cuando sea el momento»; «si trabajas duro, llegarás a forjarte un camino, una buena vida». Pero nadie nos enseña a perder el trabajo, a no tenerlo. La película actual se parece más a la de ‘Los lunes al Sol’, y al hecho de que el trabajo no se cumple como el derecho constitucional que es, y el país con todo su engranaje se ve impotente para ofrecerlo, preservarlo o garantizarlo. El mejor antídoto que hoy por hoy tiene el paro en España se llama familia. Es la que ayuda, la que tira para adelante, la que se aprieta el cinturón, y la que anima con convicción a su(s) miembro(s) parado(s) para que no entierren definitivamente sueños y aspiraciones. Los parados necesitan saber que importan y que Amadeo, el agorero de la película no tenía razón al decirles a ‘Santa’, ‘José’y ‘Nino’ que ya nadie creía en ellos, aunque no dejen nunca de preguntarse el día en que viven, viendo pasar las horas sin nada que hacer para ganarse el sustento.
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SEVE SIEMPRE SERÁ SEVE

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Santander es lo que tiene, nos conocemos todos y creemos saber todo de todos, aunque esto último no es así. Desde pequeño, recuerdo a un Severiano Ballesteros callejeando por Santander, y los más jóvenes le mirábamos embabados por el respeto que nos merecía ver a la que empezaba a ser una figura mundial del golf. ¡Y era de Cantabria, no nos lo podíamos creer! Tampoco el resto de españoles, porque el deporte por entonces no terminaba de arrancar en nuestro país (¡no digamos el golf!) y también en esto Seve fue pionero y conocido fuera, especialmente en Inglaterra, donde se le conocía como “Sevvy”. Ballesteros siempre engrandeció a España, y demostró un amor al deporte, a su país, a la tierra que le vio nacer –especialmente a su pueblo Pedreña-, y a los suyos. Seve había nacido para ser grande, y para demostrar con honor y caballerosidad ese ser suyo tan peculiar cuando ganaba pero también cuando iba perdiendo.

En los campos de golf Sevvy era simplemente Sevvy. Y lo era todo. Cuando desgraciadamente cayó enfermo, cada aparición suya en público fue un ejemplo de empuje, de dar las gracias por vivir un poco más, agradecido a todo lo que había recibido, con no pocas muestras de cariño que no le faltaron. No siempre le supimos entender, y lo digo por cómo se trata a veces a los campeones en sus respectivos países. Aunque estos últimos años han sido muy especiales, y nos han llenado especialmente conviviendo con esta leyenda del deporte y con todo lo que seguía haciendo por el golf, hasta el final. Claro que deja huella por sus gestas, pero creo que su nombre va mucho más allá. Por años y años,  Seve siempre será Seve, irrepetible.

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