BANCOS Y CAJAS: TRANSPARENCIA Y VIGILANCIA

Una gigantesca culpa de lo que nos sucede a los españoles la tienen nuestros bancos y cajas de ahorros. Todo empezó con la mentira de su buena gestión y terminó con la falta de fondos, sino la quiebra. Los paganinis, como siempre: los ciudadanos de a pié, ahogados como estamos por las hipotecas, los créditos pendientes, la falta de ellos, o el alza de la vida pero no de los sueldos, el que lo mantiene. Con este gélido panorama, la banca española acaba de recibir un rescate europeo, provocado sólo por su mal actuar y peores prácticas financieras (desahucios y preferentes), pero que van a pagar 50.000 empleados de sucursales al paro y, por extensión, el resto de ciudadanos.

¡A buenas horas mangas verdes!, dice el Banco de España, que en la banca, en general, ha faltado transparencia y una mayor vigilancia. De ahí que anuncien la medida de instalar en los grandes bancos un inspector permanente, y los pequeños se tendrán que someter cada poco a supervisiones a fondo. Este sacudir de alfombras, sencillamente, no viene a cuento ahora, con todo lo que ha sucedido. El mal ya está hecho, y ha sido brutal. Esa vigilancia y transparencias siempre tuvo que ser así, pero no lo fue. Creo que se llega tarde porque la desconfianza ciudadana va a ser duradera. Se nos ha engañado, no parece haber culpables, y nadie entra en la cárcel por la pérdida de tantos miles de millones de euros en nuestro sistema financiero. ¿Qué culpa tenemos en esto los honrados y pagadores ciudadanos?

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