BANCOS MALOS RECIBEN PREMIO GORDO

Los bancos y cajas españolas quebradas por el mal hacer de sus gestores acaban de recibir como premio una hemorragia de millones de euros provenientes de las arcas europeas que, como una hipoteca a largo plazo, no nos saldrá nada barato a todos los españoles. Se trata de una situación muy chocante por lo imposible de explicar con coherencia que los culpables de esta crisis sigan en el puesto y sean rescatados, mientras la población asiste a unos recortes que están llevando a las familias al límite de suprimir gastos para poder comer todos los meses. Determinadas facturas de gastos corrientes en las casas resultan imposibles de acometer, mientras asistimos a una estrechez de sueldos y supresión de pagas que llevan a la gente a quedarse en casa para no gastar en nada. Los comercios e incluso las grandes superficies notan la ausencia de clientes como nunca, y el cierre definitivo de negocios resulta abrumador. Los bancos ya no están para dar créditos sino para recibir dinero público con el que subsistir en años venideros. Los ciudadanos no tienen ningún tipo de ayuda para acabar el mes, pero los bancos malos reciben un auténtico premio gordo que no asegura volver a la economía de préstamos a las empresas, autónomos y al consumo.

Resulta una situación rocambolesca y desesperante porque nada ni nadie augura que vamos a estar mejor el día de mañana. Los que lleguen a conseguir la estabilidad económica y de su puesto de trabajo lo harán extasiados. Aunque muchos se habrán quedado en el camino como eternos parados, desahuciados o jóvenes sin futuro, que viven una situación de brazos cruzados en casa de sus padres. Los grandes planes de empleo están a la espera de que los bancos cobren primero del dinero llegado de Europa, dándose la paradoja de que entre las condiciones para recibirlo está la de poner a miles de sus trabajadores en la calle y cerrar cuantiosas oficinas bancarias. Es un drama a todas luces, una nueva desesperanza, un mazazo en toda regla que nos lleva a pensar y decir con toda razón que son antes los bancos que las personas, a pesar de que han sido los primeros los que han infringido todas las reglas de la buena economía, mientras el ciudadano seguía pagando religiosamente sus letras, hasta que se le ha puesta entre la espada y la pared, donde sigue.

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