ANTE LO MAL QUE VA TODO: MENTES NUEVAS

Son curiosas estas dos cuestiones interrelacionadas para demostrar lo mal que vamos. Gracias a los medios de comunicación nos enteramos en España y en el resto del mundo de tejemanejes del poder, los malos políticos y empresarios y los chanchullos de todo tipo que salen a la luz y ponen sobre aviso a la justicia para que metan entre rejas (si los buenos abogados les dejan) a los ladrones. Como pago a los servicios prestados, la profesión periodística es de las que más paro está generado en los tres últimos años, sobre diez mil periodistas a la calle. Pasa tres cuartos con este siglo en el que tantas esperanzas pusieron algunos mentirosos, listillos o tontos (una de las tres o las tres juntas).

Avanzaron un gran desarrollo de la economía, la investigación, el bienestar general y los progresos científicos y tecnológicos. No me consta que hayan perdido el trabajo de asesores de los poderosos presidentes de gobiernos y grandes corporaciones industriales y financieras repartidas por el mundo. Tampoco sus jefes. En general, el siglo XXI y todo lo que se dijo sobre él, se ha quedado en una mierda pinchada en un palo. Millones de parados, falta de recursos económicos que no naturales, una sociedad nueva (¿?) basada en recorte tras recorte y menos ganancias y derechos para los trabajadores, que no para los ricos, pero en toda esta selva asoma la cabeza de la tecnología. No les quiero proponer que se coman el teléfono móvil como nueva forma de alimentarse, y teniendo en cuenta además que se queda desfasado a los tres meses de haberlo comprado. ¡No!

1533829600_extras_albumes_0_1024

Quienes fabrican la tecnología o invierten en bolsa en estas empresas, son los que ganan la pasta gansa. El resto, se cree el cuento de todo lo que puede dar de sí. Porque la tecnología en sí, usarla simplemente, que cree trabajo a tutti fruti, es otra patraña, o al menos vamos a dejarlo en teoría que aún está por demostrar. Lo que hemos conocido en tiempos pasados – que, ¡sí, si!, fueron mejores y más prósperos- es que de los descubrimientos, las innovaciones, los inventos, y los cambios de energías, se creaba una riqueza en forma de levantar fábricas y emprender negocios que daban empleo general. Esto está ahora muy tocado, porque (he querido hacer un artículo más chistoso que pesimista, ¡se lo juro! Si no lo he logrado, les pido perdón), nadie sabe en qué va a deparar el futuro más inmediato.

Este es el peor problema de la economía. Demasiados trabajadores, demasiada gente para comer, pocos pero asquerosamente ricos, y unas estructuras económicas, sociales y de bienestar que tienen cargas de dinamita colocadas en sus pilares, porque los Estados se pasan por el forro aquello de ser ante todo sociales. Pero si las haces explotar, ¿hacia dónde vamos? La respuesta es un enigma que diría Iker Jiménez, el del programa de Ovnis de la Cuatro. Sólo sé que lo que me contaron las abuelas, ¡ah, las sabias abuelas!. Que a rey muerto, rey puesto. Que nunca llovió tanto que no escampó. Y que ocho horas de sueño son las ideales para rendir tras el despertar. Este mundo lo tiene todo a su favor para funcionar bien, y con justicia y equidad. Cuando mejor nos ha ido, al tiempo ha habido dirigentes con mentes lucidas que supieron ver lo que se avecinaba y tomaron decisiones anticipadas y acertadas. Es un buen deseo final para un principio nuevo, contando con los que están por llegar. Antes que se vayan los asesores y sus jefes que aún ocupan las poltronas.

PD. Cuando empecé este artículo, iba sólamente sobre lo jodida que está la profesión periodística, pero me salió esto.

Share This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *