Alejandro contra el machista

Concert and Awards Ceremony of the Premios Oye!

Tanto el calor como el rechazo humano se demuestran con gestos. Los gestos marcan la forma de pensar sobre todo y casi todos. Se habla de políticos mejor valorados por sus gestos; de problemas que necesitan gestos y de que Israel y Palestina pasen del odio a los gestos. Lo mismo cabe decir de la violencia de género y acabar de una vez por todas con los machistas. Esta es mi reacción ante el hecho de que Alejandro Sanz bajara del escenario para encararse con un pegón de mierda.


El cantante Alejandro Sanz nos ha mostrado la mejorar manera de luchar contra la violencia machista: hacerle frente. En un concierto repleto de público, y con millones de personas en todo el mundo que han visto su gesto, bajó del escenario para encararse con un violento que estaba maltratando a una mujer. La intolerancia es el peor mal que vivimos, pero alcahuetearla es aún peor. Cada nuevo asesinato de una mujer supone en este país tener que aguantar, además, como hay versiones que hablan con clemencia del asesino. Desde unos vecinos que no le veían mal hombre, incluso le definen como simpático, a unos familiares directos que hablan de que hay que escuchar las dos versiones. A todo esto hay que unirle sentencias judiciales y su cumplimiento estricto, que añaden dolor al dolor. En realidad, todos estos supuestos y escenarios que enumero dejan mucho que desear. Por eso llega como agua de mayo esta imagen de Alejandro Sanz encarándose con una de las muchas bestias con dos piernas que campan a sus anchas mientras maltratan de continuo a su pareja.

  El machismo tiene muchos alcahuetes

La sociedad en su conjunto tiene que pedir el encarcelamiento de los violentos, al tiempo que se ejerce repudio social hacia ellos. Todos aquellos que encuentren defensa a sus palizas deben seguir este mismo camino de desprecio por parte de los demás. España enseña fatal en igualdad (el por qué es muy largo de explicar), y es curioso que la denostada política sea la que mejor lo hace a la hora de poner el grito en el cielo con un ¡basta ya a tanto asesinato de mujeres! Es más: siendo escalofriantes las cifras de muertas anuales a manos de sus verdugos, son las iniciativas de los políticos y de grandes televisiones privadas las que más contribuyen a concienciar de que esto no puede seguir así. La sociedad española flaquea mucho a la hora de erradicar viejas formas y maneras en las relaciones entre hombres y mujeres. Hay administraciones que discriminan, empresas que discriminan, sueldos que discriminan e igualdad de oportunidades que discriminan. Entonces… ¿cómo cortar de raíz este mal tan terrible? Otra cosa: ¿cómo es posible que la publicidad en España sea cada vez más sexista?; ¿cómo se permite esto? Una vez más, y en este asunto concreto de la violencia de género estoy haciendo una defensa que creo justa hacia la política, son las políticas las que llevan las denuncias a los foros de debate democráticos en los que se recuerda que la igualdad debe ser una realidad permanente.

 La publicidad sigue siendo demasiado sexista

Las actuaciones contra la violencia de género tienen tres caras. La primera es demostrar auténtico pedigrí de igualdad, hablar menos de derechos para todos y todas, y tener la conducta adecuada en las relaciones de respeto total que debe primar entre un hombre y una mujer. La segunda cara es la de la protección que tiene el violento machista. Sí, cuesta creerlo, pero encuentra apoyos especialmente en su entorno, incluso en amistades masculinas que seguramente puedan llegar a pensar y ser como él. La tercera cara es la de Alejandro Sanz, dejando de tocar su guitarra y bajando del escenario donde actuaba en México, porque ha visto entre el público a un maltratador. Se coloca junto a él, cara a cara, y le señala como la bestia parda que es. Las caras de estos machistas hay que visualizarlas, por más que nuestras leyes sean tan garantistas que, a veces, tiene más que perder la agredida que el agresor. Lo mismo digo de las Redes Sociales y de los muchos violentos que se esconden tras ellas. Hay que ir a por ellos y hacerles frente. La vida es un escenario permanente de hechos y sucesos, y en cualquier momento nos puede tocar a nosotros dar la cara por una mujer que sufre una agresión. Tan sencillo como seguir el ejemplo de Alejandro.

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