ALCOHOL-DROGAS-COCHE-MATAR

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De repente retrocedemos en la seguridad vial por culpa de los atropellos mortales propiciados por conductores descerebrados por el alcohol y las drogas, todo junto. Pienso que hay que volver a las duras campañas visuales preventivas. Duras por las imágenes de imprudencias que muestren, y duras por las familias rotas para siempre por la pérdida de un ser querido en uno de estos accidentes y atropellos, que últimamente se han cebado con los ciclistas.

Un caso, pase… Pero cuando semana tras semana se producen accidentes de tráfico con atropellos fatales a ciclistas, viandantes o policías, y el conductor da positivo en alcohol y drogas, ¡Houston, tenemos un problema! Si en los últimos veinte años se había producido un cambio vertiginoso en la conducción de los españoles, de mal a bien, de repente se aprecia un retroceso de ese buen código al volante. No se puede convertir en cotidiano que un conductor ebrio y drogado atropelle y mate a ciclistas, y la pena consiguiente de cárcel sea tan pírrica como para convertir estos sucesos en tertulia habitual de barra de bar. Tampoco es asumible que la familia del difunto se juramente para que la sentencia sea acorde a la gravedad del delito, que no es otro que la pérdida de un padre, una madre, un hermano, un esposo o un hijo. Ya ocurrió con Farruquito, que atropelló y mató a un peatón, le cayó una sentencia ridícula, pero la viuda no cejó en su lucha hasta ver al famoso bailaor en la cárcel. Hoy por hoy, estamos de nuevo en las declaraciones de intenciones que no valen para nada, y a los flojos planes del Ministerio del Interior del que depende la Dirección General de Tráfico.

Las agresivas campañas publicitarias contra el tabaco o hacer locuras en la conducción resultan muy duras de ver, pero son efectivas. Tráfico debe volver  a lo que le ha sido positivo en el pasado, y la crisis se cargó por falta de dinero para sacar anuncios por la tele que nos recuerden que las imprudencias en la carretera se pagan caras. El problema actual viene de la combinación fatal que supone alcohol, drogas y coches. No tengo datos suficientes para aseverar que las jóvenes generaciones tienen un mayor problema con estas adicciones. Cuesta su tiempo cambiar las costumbres, sobre todo si son malas costumbres. Por si fuera poco, se incorporan otros problemas como tener coches con excesivos botones porque van ya equipados con Internet. Estar a la carretera se ha convertido en un deseo difícil de cumplir, porque la imagen habitual es ver a conductores hablando por el móvil o con el wasap sino es el Twitter.

 “Se retrocede en el buen código al volante y se convierte en cotidiano que un conductor ebrio y drogado atropelle y mate a ciclistas”

Los tiempos cambian y con ellos han llegado multitud de tecnologías,  excesivas en los automóviles para mi gusto, que tenemos en las manos sin dejarlas reposar. Puede que los más jóvenes sean rehenes del Smartphone, pero también los mayores. Las modernidades son un problema a añadir al  alcohol y las drogas que siempre han estado ahí. España es el país de los bares, la nocturnidad y la tolerancia. Si hay que entrar en la comparación de que funcionamos igual al resto de Europa, incluida la productividad laboral, ni nos sonroja contestar que es afirmativo. En lo de coger el coche sí habíamos dejado atrás el sambenito de que España, Portugal y Grecia eran los países en que peor se conducía. La retirada de carné, la pérdida de puntos y las sanciones han hecho su labor, pero han surgido nuevas situaciones como la reincidencia, la permisividad y una adaptación de las penas a la gravedad de los hechos, como atropellar a ciclistas.

A nadie nos gusta que nos exijan más por cosas que creemos sencillas, como conducir un vehículo. El debate está candente al igual que el aumento de muertos cada semana en las carreteras españolas. Debemos seguir fijando nuestra mirada en los países de nuestro entorno en los que más se cuidan estos aspectos. No es nada sorprendente que Holanda sea el país del mundo más satisfactorio a la hora de conducir, según el “Driver Satisfaction Index de Waza”, que es una aplicación de tráfico y navegación basada en la comunidad mundial. Mira tú por dónde le siguen como buenos ciudadanos al volante los de Letonia, Suecia, Estados Unidos y la República Checa. En esta tabla clasificatoria España anda por la parte media, dato que no es bueno. Lo peor que se valora de nosotros son las pocas gasolineras que hay, la falta de aparcamiento y los atascos en las grandes ciudades. Cuando estamos tratando de un incremento de los atropellos mortales por injerir drogas y alcohol, me parece que lo de aparcar deja de importar frente a tantas vidas perdidas y familias destrozadas, a manos de insensatos que deben pagar muy caro su comportamiento incivilizado al volante de un coche.

 “Han surgido nuevas situaciones como la reincidencia, la permisividad y una adaptación de las penas a la gravedad de los hechos”

 

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