13.245 QUEJAS EN CERCANÍAS RENFE CANTABRIA

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El título de este artículo es bien claro. Solo falta precisar que las 13.245 quejas de los usuarios de cercanías Renfe en Cantabria se produjeron durante todo el 2017. Es pronto aún para predecir lo que ocurrirá en este año, porque es cierto que hay un anuncio de llegada de 28 nuevos trenes, pero los problemas del sistema ferroviario cántabro requieren de una cirugía drástica. Esta urgente intervención viene avalada por el  diagnóstico actual más que preocupante: solo el 50 por ciento de estas reclamaciones tiene que ver con que los trenes fallan o se paran.

Es verdad que en España nos quejamos por todo, pero no es menos cierto que en Cantabria no es así. Por eso, cuando el 2017 arroja un total de 13.245 quejas motivadas por el mal funcionamiento o deficiente servicio prestado en los trenes con los que Renfe cercanías recorre esta comunidad autónoma, el dato y el hecho son dignos de un análisis en busca de soluciones. El cine siempre ha magnificado los grandes viajes en tren, porque es un hecho cotidiano en la vida de muchas personas. De cuarenta para arriba, quién no recuerda algunos de los títulos premiados del cine como “Asesinato en el Orient Express”, de Sydney Lumet, o “Alarma en el expreso”, de Alfred Hitchock. Sin necesidad de llegar a escenas de película, dentro de un vagón  piensas, reflexionas, lees, conversas y quizás conozcas a quienes pueden llegar a ser nuevos amigos o incluso futura pareja. Si cuando subes a un convoy, la paz y tranquilidad se ven superadas por el estar alerta frente al habitual retraso o avería, adiós al glamour.

 Bienvenidos sean pues los 28 nuevos trenes que van a ir llegando a Cantabria, para no quedarnos tan atrás en tantos y tantos asuntos relevantes, aunque hoy toquemos de nuevo el sinvivir ferroviario. Tras escribir este artículo, puede que un amigo que veo a diario se anime al enterarse que puede incluso que mejore el trayecto Santander-Torrelavega, que tanta contrariedad le produce de habitual. Le preguntaré de paso si se encuentra entre estos más de 13.000 cántabros que denunciaron el año pasado fallos en los trenes de cercanías. Valdría la pena conocer el contenido de tantas reclamaciones, ya que el 50 por ciento de ellas (es mucho) tuvieron que ver directamente con las averías en los propios trenes. El otro 50 por ciento hay que repartirlo entre el mal funcionamiento de los motores, trabajos en la vía, fallos de los operadores, la electrificación, etcétera, etcétera.

 “El 50 por ciento de las reclamaciones tuvieron que ver con las averías de los trenes”

Cuando se habla del abandono de los servicios ferroviarios de cercanías, por ejemplo en Madrid, se achaca mucho a los recortes y ajustes de la última gran crisis económica que hemos padecido. Pero es que lo de Cantabria viene de mucho más atrás. A la falta de un tren de alta velocidad, como tienen el resto de comunidades autónomas, aquí se suma un deficiente sistema de ferrocarriles de cercanías, una vía muy vieja y una catenaria, que a estas alturas, y de tanto que se habla de ella, merecería ya una canción por parte de Bustamante. Es un conjunto de todo, abandono durante demasiados años, y cuyo coste de puesta al día se menciona en demasiadas ocasiones como una cantidad muy respetable, que no justifica en absoluto que los habitantes de una región padezcan semejantes retrasos en sus transportes públicos. Al hablar de lentitud, son tanto por los modelos de trenes, así como su velocidad y eficacia en la llegada a cada punto de destino.

No es como para cruzarse de brazos, porque el trabajo que tiene por delante Cantabria para ponerse al día en infraestructuras ferroviarias es formidable. La disposición requiere de una inversión continuada, porque el último plan aprobado por el Ministerio de Fomento a nivel nacional lleva fecha de 2017, hasta el lejano 2028. Antes de la crisis ya había otros planes que cayeron en el pozo del olvido por los ajustes en todo que la Comisión Europea exigió a España para no rescatarla. Si se pretende que los usuarios crean, han de ver. Hay que empezar por agilizar al máximo la incorporación de los trenes más modernos de cercanías aprobados para Cantabria. En los últimos veinte años, nos hemos rasgado las vestiduras por la pérdida de viajeros en los transportes públicos, y especialmente en el tren. No hace falta ser adivino para averiguar las causas. Si sabes que vas a llegar tarde al trabajo, a la escuela o la universidad, no lo coges. Si no tienes seguridad alguna sobre la puntualidad en su salida o llegada a su destino, pues más de lo mismo. Quedarte ya tirado por el camino, y que suceda un mes sí y otro también, eso ya tiene delito. Exactamente, 13.245 quejas dirigidas a Renfe durante el 2017 son suficientes como para apremiar en los planes que hay para esta magnífica región maltratada históricamente en la mejora de todas sus infraestructuras, empezando por las carreteras. Ya veremos los cambios a mejor que podremos celebrar en este nuevo año, y que tendrán que ver con en el aumento, mantenimiento o descenso del número de quejas individuales por los disgustos de coger uno de estos últimos trenes que demandan un relevo inmediato. Acabar con los nervios de los usuarios bien vale la pena

  “La pérdida de viajeros está motivada en saber que vas a llegar tarde al trabajo, el colegio o la universidad”

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